Confirman presencia de ameba mortal en lago artificial de Yucatán
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 15 de septiembre de 2026.- Las proyecciones científicas apuntan a que el fenómeno de El Niño de este año (2026-2027) podría convertirse en el más poderoso y destructivo desde que existen registros confiables, alcanzando una categoría histórica de Superniño.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha establecido un 75 por ciento de probabilidad de que este evento supere los récords de intensidad históricos, superando ampliamente a los devastadores episodios de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
El factor principal es la magnitud del calentamiento en el Pacífico ecuatorial, pues las mediciones satelitales y de boyas en la región clave Niño 3.4 muestran anomalías térmicas diarias que ya superan los 36.68 °F por encima del promedio habitual.
Los modelos predictivos agregan que la anomalía térmica de la superficie podría rozar picos de entre 38.48 °F y 39.02 °F hacia noviembre, un nivel nunca antes visto por la ciencia moderna.
Pero, el calentamiento no es solo superficial, pues científicos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) detectaron que en las capas subsuperficiales del océano, las temperaturas se ubican hasta 46.4 °F por encima de lo normal.
Esta enorme masa de agua caliente se desplaza mediante ondas Kelvin hacia las costas de América del Sur, garantizando que el fenómeno continúe ganando energía de forma acelerada.
Por otro lado, a diferencia de los eventos del siglo pasado, este Superniño se está desarrollando sobre un planeta con temperaturas basales mucho más altas debido al calentamiento global de origen humano.
El océano global ya venía registrando récords de calor consecutivos, lo que actúa como un combustible extra que amplifica la velocidad y la fuerza con la que se consolida el fenómeno.
Además, se calcula con casi un 100 por ciento de certeza que el fenómeno extenderá sus condiciones extremas, sequías severas en el sur de Asia, norte de Sudamérica y Australia; así como lluvias e inundaciones históricas en las costas americanas y el este de África, al menos hasta febrero o marzo de 2027.




