Desmiente Protección Civil de Venezuela rescate de sobrevivientes en OPP26
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 24 de julio de 2026.- A un mes del doblete sísmico de 7.2 y 7.5 ocurrido en Venezuela, una profunda crisis de salud mental y un trauma colectivo se ha desencadenado, algo de lo que poco se habla pero que está afectando no solo a las víctimas, sino también a los que, aunque no lo vivieron, se encuentran en Venezuela, e incluso a los que están fuera.
El impacto emocional que deja esta tragedia impacta de manera directa a la población general, a grupos vulnerables, a las víctimas, y al personal médico en primera línea de atención, generando ansiedad, insomnio y estrés postraumático.
La psicóloga venezolana Emily Navarro explicó que el duelo se puede vivir y manifestar de muchas maneras, incluyendo personas más irritadas, a la defensiva y con falta de concentración, incluso quienes no perdieron nada, pero que experimentan culpa.
“Lo podemos ver de muchísimas maneras, vamos a imaginarlos como un aire que está lleno de esa tensión constante o de una hipervigilancia colectiva. Podemos ver en las calles gente que está mucho más irritable, a la defensiva, con falta de concentración o personas que no perdieron nada, pero sienten una culpa del sobreviviente por estar bien mientras otros lo perdieron todo. Todo eso es exactamente el impacto colectivo”, destacó la experta en entrevista a Quadratín Hispano.

La especialista resaltó que es importante ser más empáticos, pacientes con los demás, y entender que, si alguien responde mal, es posible que sea por el mismo miedo que está experimentando.
Navarro también ofreció algunos consejos y técnicas para lidiar con los problemas de salud mental, la ansiedad, el miedo y demás que viven los venezolanos.
“Hay que ir paso a paso. Para ese momento donde la ansiedad se dispare o sientas que te falta el aire o que vuelves a revivir un poco de ese trauma que se experimentó, la herramienta ideal es tratar de reconectar con nuestro presente a través del anclaje, a través de nuestros sentidos”, recomendó.
Asimismo, recalcó que el objetivo es tratar de apagar esa alarma de pánico que está constantemente en el cerebro.
“La mente se va muchísimo en este momento hacia el pasado, el momento del terremoto o hacia el futuro, ese miedo que vuelva a pasar. El anclaje es utilizar todos nuestros sentidos para poder obligar un poco a nuestro cerebro a volver al aquí y al ahora, demostrándole a tu cuerpo que, en este exacto instante, en este momento tú te encuentras a salvo”, explicó.

La experta aconsejó usar la regla de tres para esos momentos.
“Si sientes mucha ansiedad, detente y nombra en voz alta tres cosas que puedas ver. El color de una puerta, un zapato, tres cosas que tú puedas tocar, siente la textura de tu ropa o pon las manos en la pared fría y tres cosas que tú puedas escuchar en este momento. Cuando te concentras en tus sentidos, cortas ese ciclo del miedo”.
Y destacó la importancia de limitar el consumo constante de noticias trágicas para no "retraumatizarte".
“Apóyate en esas micro rutinas diarias, tan importante como simplemente tomarte un café o a la misma hora o hablar con un amigo de temas sumamente distintos”.
La especialista subrayó que es vital darse permiso de sentir y no tratar de acelerar su proceso ni exigirse estar bien rápidamente, pues el duelo no es lineal.
“Si hoy tienes ganas de llorar todo el día llora, permítetelo. Si mañana necesitas enfocarte en el trabajo para poder despejarte también está bien. Ayuda muchísimo apoyarse en tu red más cercana, mantener pequeñas rutinas básicas como comer a la misma hora, o salir a caminar 10 minutos, hablar del tema ayuda a drenar, pero si por un momento te encuentras en un día en que no deseas hacerlo también es completamente valido”, aclaró.
Caer en depresión tras estos acontecimientos puede ser muy común, especialmente para aquellos que perdieron a sus familiares, sus casas, negocios, las cosas por las que trabajaron por muchos años, y se sienten solos, abatidos, y no ven un futuro prometedor, pero la especialista recordó que es importante vivir en el presente y aceptar toda la ayuda que sea ofrecida.

“Hay que recordar que el objetivo es resolver el día de hoy, conseguir dónde dormir, comer o hacer una llamada importante, es el momento de soltar el orgullo y aceptar la ayuda que nos rodea, no hay que poder con todo solos, no tienes que tener la respuesta para el mes siguiente porque la reconstrucción toma de tiempo, pero si te enfocas en el aquí y el ahora, la angustia baja y se logra salir adelante un día a la vez”, recalcó.
A un mes de los sismos, el balance oficial de fallecidos se ha elevado a cinco mil 398 y 16 mil 740 heridos, mientras que la plataforma civil Venezuela Reporta y herramientas habilitadas por sectores de la oposición han contabilizado a más de 41 mil 300 personas desaparecidas, muchas de las que aún permanecen bajo los escombros mientras sus familiares esperan para rescatarlas para poderles dar un entierro “digno”.




