Condenan a 7 años de cárcel a expresidente surcoreano
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 30 de abril de 2026.- La fiscalía general de Nueva Jersey, encabezada por Jennifer Davenport, informó sobre el arresto de cuatro residentes del condado de Bergen señalados por su presunta participación en una red de tráfico de drogas que operaba entre Nueva Jersey y Nueva York, operación que derivó en la incautación de más de 520 mil dólares en efectivo, drogas y armas.
De acuerdo con la División de Justicia Penal de Nueva Jersey y la Policía Estatal de Nueva Jersey, Kwang Joo, de 40 años, fue acusado como presunto organizador de una conspiración para distribuir diversas sustancias, entre ellas cocaína, ketamina, MDMA, medicamentos controlados y otras drogas ilícitas. También enfrenta cargos por posesión de dinero derivado de actividades criminales y violaciones relacionadas con armas, detalla un comunicado de prensa.
En el mismo caso fueron detenidos Hannah Oh, Sung Sohn y Benjamin Oser, quienes habrían participado en distintas fases de la operación.
“El tráfico ilegal de drogas y la posesión de armas peligrosas siguen siendo una enorme amenaza para la seguridad de nuestros residentes. Esta red generaba grandes ganancias en efectivo a partir de la distribución de sustancias peligrosas”, afirmó Davenport, quien subrayó que las autoridades continuarán desmantelando este tipo de organizaciones.
Por su parte, la directora de la DCJ, Theresa L. Hilton, señaló que “al arrestar a estos cuatro acusados y confiscar drogas, dinero y armas, hemos desarticulado un importante esquema de narcotráfico que operaba en el estado”.
Las investigaciones, iniciadas en enero de 2026 por la Unidad Norte de Tráfico de Drogas, permitieron documentar múltiples operaciones, incluyendo la incautación de nueve kilogramos de cocaína tras una entrega vigilada en Paterson. Posteriormente, en Queens, fue detenido Oser con otros 14 kilogramos de la misma sustancia.
Las autoridades aseguraron en total 57 kilogramos de cocaína, además de ketamina, MDMA, psilocibina, miles de pastillas de medicamentos controlados, armas de fuego y municiones.
La superintendente interina de la policía estatal, Jeanne Hengemuhle, advirtió que “el narcotráfico es un motor directo de violencia que pone en riesgo la seguridad pública, pero la coordinación entre agencias permite enfrentar estas redes de manera efectiva”.
En tanto, Christopher Roberts, de la Administración para el Control de Drogas, destacó la colaboración interinstitucional y afirmó que el objetivo es “salvar vidas y atacar a quienes amenazan a nuestras comunidades con narcóticos ilícitos”.
Las autoridades recordaron que los cargos son acusaciones y que los imputados se presumen inocentes hasta que se demuestre su culpabilidad en un tribunal.




