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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 31 de octubre de 2026.- El observatorio espacial Swift de la NASA se aproxima al final de su misión y se espera que reingrese sin control a la atmósfera terrestre el próximo 6 de noviembre o en fechas cercanas.
Después de 22 años en órbita, el satélite se desintegraría en gran parte durante su descenso, aunque algunos componentes resistentes podrían sobrevivir y alcanzar la superficie, de acuerdo con las estimaciones de la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
Aunque la mayor parte de la estructura se consumiría al entrar en la atmósfera, el científico jefe de la misión, Brad Cenko, señaló que piezas de tungsteno y algunos componentes de los espejos podrían llegar al suelo. Se prevé que los restos caigan principalmente en el océano, pero la franja de posible reingreso también comprende regiones de África, Australia, India, el Sudeste Asiático, Centroamérica y Sudamérica. La NASA mantiene el seguimiento de la trayectoria para precisar el lugar donde podrían caer los fragmentos.
Swift fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 para detectar estallidos de rayos gamma y explosiones estelares. Durante su funcionamiento registró más de dos mil estallidos de rayos gamma y mil 400 explosiones de estrellas, además de observar cometas, asteroides y agujeros negros.
Un intento de rescate impulsado por la empresa Katalyst Space en 2025 no logró acercar el robot Link a menos de 15 kilómetros del observatorio. La creciente pérdida de altitud, asociada a la intensa actividad solar, obligó a apagar sus sistemas después de que ya no pudiera continuar con sus operaciones.




