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NUEVA YORK, UE, 13 de agosto de 2026.- Alex Arias Colmenares pasó cuatro audiencias virtuales y más de cinco semanas encerrado antes de escuchar la cifra que definiría su libertad: 15 mil dólares.
Jefe de cocina venezolano de 47 años y radicado en Estados Unidos desde 2016, fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y permaneció recluido poco más de un mes, primero un día en Delaney Hall, el centro de detención de Newark, Nueva Jersey, y luego en el Moshannon Valley Processing Center, en Pensilvania, antes de que un juez migratorio fijara esa fianza, la que, según su relato y el de otros detenidos que compartieron su encierro, funcionaba como un monto establecido, no escrito, para los venezolanos en ese centro.
“La fianza impuesta por el juez fue de 15 mil dólares, una suma bastante grande, sin derecho a apelación”, relató Arias Colmenares en entrevista exclusiva con Quadratín Hispano. Su abogada optó por no apelar la decisión: si ella lo hacía, explicó, ICE también apelaría, y el proceso podría extender su detención por meses.
“O pagamos esto o lo pagamos”, resumió el jefe de cocina, quien finalmente reunió el dinero con ayuda de familiares, amigos y compañeros de trabajo, que además cubrieron parte de sus gastos mientras estuvo detenido. El caso hace parte de un sistema de fianzas migratorias soportado durante la segunda administración de Donald Trump.
Según un análisis de audiencias de fianza basado en registros judiciales del Transactional Records Access Clearinghouse (TRAC) de la Universidad de Syracuse, de 1.59 millones de audiencias revisadas, el monto promedio de fianza se ubicó en 11,412 dólares y la mediana en 7,500 dólares, y solo el 4.3 por ciento de las solicitudes terminaron siendo concedidas por un juez. La ley fija 1,500 dólares como el mínimo que un juez de inmigración puede imponer, pero registros recopilados por la emisora pública Michigan Public muestran que las fianzas de entre 15 mil y 30 mil dólares no son inusuales, con montos de hasta 50 mil dólares documentados en meses recientes.
El mecanismo que dejó a Arias Colmenares sin posibilidad real de apelar, la amenaza de una contraapelación de ICE que prolongaría la detención, es, según documentó Michigan Public, una práctica reconocida dentro del sistema: cuando un juez concede la fianza, la agencia conserva la facultad de apelar esa decisión, un trámite que “podría tomar meses” y que mantiene detenida a la persona mientras se resuelve, incluso después de haber sido autorizada a salir bajo fianza.

Detrás de la cifra hay una población carcelaria migratoria en expansión. Según datos de TRAC actualizados al 11 de julio de 2026, 65,765 personas se encontraban bajo custodia de ICE en Estados Unidos, de las cuales un 70.6 por ciento, 46,436 personas, no tenían ninguna condena penal. El Instituto Vera, que mantiene un tablero de seguimiento de las tendencias de detención migratoria, registró un pico histórico de 73,400 personas detenidas a mediados de enero de 2026, la cifra más alta desde que existen registros comparables, por encima del máximo anterior alcanzado en agosto de 2019.
Los venezolanos figuran entre las nacionalidades con mayor crecimiento dentro de ese universo. Un análisis de registros de ICE obtenidos mediante una solicitud de acceso a la información pública por el Deportation Data Project mostró que, entre enero de 2025 y marzo de 2026, se contabilizaron 25,751 arrestos de ciudadanos venezolanos, la cuarta nacionalidad más arrestada del período, solo detrás de México, Guatemala y Honduras, con un incremento del 195 por ciento respecto al año anterior.
En 2025, la Corte Suprema de Estados Unidos autorizó al gobierno de Trump a avanzar en la terminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 300 mil venezolanos, según informó Univision y Telemundo, dejando a esa población en un limbo legal mientras litigios relacionados continúan en tribunales inferiores. Sin ese amparo, cualquier venezolano sin otra forma de residencia legal queda expuesto.
“No importa que no tengas récord, no importa que lo hayas hecho bien; mientras no tengas un estatus migratorio, corres el riesgo de ser detenido y pasar la misma experiencia”.
Arias Colmenares espera ahora, en libertad bajo fianza, las próximas audiencias de su proceso de asilo. Mientras tanto, cumple con las presentaciones periódicas que ICE exige a quienes guardan una resolución judicial. La primera, contó, transcurrió sin que le colocaran una rejilla electrónica de monitoreo, algo que su propia abogada describió como poco común dado lo severo del juez que llevó su caso.
“Eres un tipo con suerte”, le dijo ella. Sus empleadores, agregó, mantuvieron su salario durante todo el tiempo que estuvo detenido y sus compañeros de trabajo obtuvieron dinero para ayudarlos. “Estoy muy agradecido”, dijo el hombre con un gesto noble en su rostro.




