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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 10 de julio de 2026.- La agencia espacial de Estados Unidos ha iniciado el proceso de reclutamiento para su Programa de Exploración Análoga de la Luna y Marte, una iniciativa que convoca a cuatro personas para integrar una misión de simulación con una duración de 12 meses.
El proyecto, programado para comenzar tentativamente en agosto de 2027 en el Centro Espacial Johnson en Houston, tiene como objetivo replicar las condiciones de confinamiento, tareas operativas y retos biológicos que enfrentarían los astronautas en viajes de larga duración hacia el espacio profundo. La investigación busca profundizar en la adaptación humana a ciclos circadianos marcianos, donde la extensión del día supera en 40 minutos a la rotación terrestre.
El protocolo de investigación se segmentará en tres etapas fundamentales que emplearán dos hábitats distintos para emular tanto el trayecto interestelar como la estancia sobre una superficie planetaria. Los participantes deberán cumplir con perfiles técnicos similares a los de un astronauta, incluyendo grados universitarios en disciplinas como ingeniería, matemáticas o ciencias biológicas, además de poseer una edad de entre 30 y 55 años.
Durante el periodo de confinamiento, la tripulación enfrentará retos logísticos, incluyendo el cultivo de alimentos propios, la ejecución de caminatas espaciales simuladas y el mantenimiento de estándares de salud física y psicológica, bajo estrictas condiciones de aislamiento que han sido fundamentales en programas previos como el CHAPEA.
La selección de los candidatos implica evaluaciones exhaustivas que descartan antecedentes de sonambulismo o dependencia de fármacos para dormir, asegurando la integridad del estudio durante los 14 meses que abarca el compromiso total entre entrenamiento y misión. Estos esfuerzos representan una pieza clave en la estrategia de Estados Unidos para mitigar los riesgos identificados en la exploración humana de nuevos mundos.
La participación voluntaria permite a la NASA obtener datos críticos para diseñar mejores contramedidas ante las exigencias de futuras expediciones espaciales, consolidando el conocimiento necesario para establecer bases sostenibles fuera de nuestro planeta.




