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PRINCETON, EU, 24 de marzo de 2026.- La escasez de personal en los controles de seguridad de aeropuertos en Estados Unidos, en medio del cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), está generando largas filas, retrasos y cambios de último momento para millones de pasajeros en plena temporada alta de viajes.
Laura, nombre ficticio para proteger su identidad, es una de los cerca de 2.8 millones de personas que viajan diariamente en el país durante marzo y abril, según Airlines for America, y también una de las afectadas por esta situación. Su vuelo desde el Aeropuerto Internacional de Nueva York, John F. Kennedy (JFK), sale a las 8 horas, pero planea llegar a la una de la mañana para anticipar las largas filas, que en los aeropuertos más concurridos del país han alcanzado entre dos y cuatro horas de espera.
“Toda esta situación me da ansiedad, preocupación y mucho estrés”, expresa. Ante la incertidumbre y el caos actual, considera pagar alrededor de 260 dólares para cambiar su vuelo al aeropuerto de Filadelfia.
El impacto ocurre en un momento de alta demanda. Solo el 22 de marzo, dos millones 817 mil 785 pasajeros pasaron por los puntos de control en aeropuertos estadounidenses, el segundo número más alto del año, según la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA). El récord se registró el 13 de marzo, con más de 2.85 millones de personas procesadas, mientras la agencia opera al límite de su capacidad.
La crisis está vinculada al cierre parcial del DHS, que mantiene a más de 50 mil agentes de la TSA trabajando sin salario desde febrero, lo que ha derivado en renuncias y altos niveles de ausentismo. En algunos aeropuertos, esto ha obligado a cerrar puntos de control de seguridad y ha extendido los tiempos de espera a varias horas, afectando directamente la experiencia de los viajeros.
Como medida de contingencia, el gobierno federal comenzó a desplegar desde el pasado lunes 23 de marzo a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en varios aeropuertos para apoyar en tareas operativas. Sin embargo, estos agentes no reemplazan las funciones de seguridad de la TSA, lo que ha generado críticas y preocupación entre especialistas y usuarios.
“Yo vi por redes sociales que habían arrestado a una persona en California”, comenta la usuaria de Spirit. "Ojalá no me detengan, si yo voy de salida, ¿para qué me pueden detener?", dice Laura, divagando entre sus pensamientos.
Tras dos años viviendo en Estados Unidos con estatus migratorio irregular, su regreso a Colombia, su país de origen, se ha convertido en un proceso marcado por la incertidumbre, el miedo y la ansiedad que crece día a día.




