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MANHATTAN, Nueva York, EU, 25 de septiembre de 2026.- El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, llevó ante la Asamblea General de Naciones Unidas una dura advertencia sobre las consecuencias de la crisis climática en el Himalaya y aseguró que los desastres que enfrenta su país deben entenderse como una señal para el resto del mundo. Shah intervino el 24 de septiembre durante el Debate General de la 81 Asamblea General.
El mandatario centró buena parte de su discurso en las inundaciones que semanas atrás golpearon comunidades montañosas de Nepal, arrasando carreteras, puentes, escuelas, viviendas y medios de subsistencia.
“El desastre de Bhotte Kosi-Trishuli no fue solo una tragedia local. Fue una advertencia para el mundo”, sostuvo ante los líderes reunidos en Nueva York.
Shah explicó que el calentamiento global está alterando la frágil ecología del Himalaya. Derrite el permafrost, desestabiliza las laderas y aumenta el riesgo de avalanchas de hielo y roca, inundaciones y deslizamientos. El desastre, recordó, tuvo consecuencias a ambos lados de la frontera entre Nepal y China y sus efectos continuaron aguas abajo hacia India. “El cambio climático no reconoce fronteras. Los glaciares y las inundaciones no viajan con sellos y pasaportes”, señaló.
El primer ministro puso énfasis en la enorme diferencia entre la responsabilidad de Nepal en el calentamiento global y el impacto que ya está sufriendo. Según afirmó, el país genera menos del 0.1 por ciento de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pero afronta el retroceso de sus glaciares, montañas cada vez más inestables y, como consecuencia, ríos más impredecibles.
Para Shah, cada nuevo desastre amenaza con borrar años de avances económicos y sociales. La crisis climática, dijo, no representa solamente una emergencia humanitaria, sino también una emergencia de desarrollo; destruye infraestructura, afecta las fuentes de energía limpia y obliga a países con recursos limitados a endeudarse para reconstruir daños causados por un fenómeno al que han contribuido mínimamente.
Mientras países vulnerables enfrentan esos costos, las mayores compañías de combustibles fósiles continúan registrando enormes ganancias. Un análisis de The Guardian publicado en agosto reveló que ocho grandes productores petroleros —entre ellos Saudi Aramco, BP, Shell, Chevron y ExxonMobil— obtuvieron conjuntamente cerca de 93 mil millones de dólares entre abril y junio de 2026, casi el doble de los beneficios registrados en el mismo periodo del año anterior. El aumento coincidió con un fuerte incremento de los precios internacionales del petróleo provocado por el conflicto con Irán.
La relación entre la actividad de estas empresas y los efectos del calentamiento global también ha comenzado a cuantificarse. Una investigación científica publicada en 2025 vinculó directamente por primera vez las emisiones de los 14 mayores productores de combustibles fósiles con decenas de olas de calor extremas.
El estudio concluyó que las emisiones atribuibles individualmente a cualquiera de esas grandes compañías fueron suficientes para hacer posibles más de 50 episodios de calor que, sin el calentamiento provocado por el ser humano, habrían sido prácticamente imposibles.

Ante esa desigualdad, Shah pidió recuperar los principios de responsabilidad compartida y capacidades diferenciadas establecidos dentro del sistema climático de Naciones Unidas.
Los países y actores que históricamente han contribuido más a la crisis, argumentó, y aquellos que cuentan con mayores recursos para responder deben asumir una responsabilidad mayor. “La justicia climática no puede seguir siendo una hermosa frase en los documentos de Naciones Unidas”, afirmó.
El mandatario defendió además al multilateralismo y a Naciones Unidas como herramientas esenciales en un momento en que problemas como el cambio climático desbordan las capacidades y fronteras de cada Estado.
“Por eso creemos en el multilateralismo. Por eso necesitamos unas Naciones Unidas en las que se sienta la presencia de los países pequeños y pobres y podamos trabajar juntos para alcanzar resultados”, expresó. Para Nepal, agregó, la justicia climática también implica decidir quién soporta los costos de la crisis y quién tiene voz en las decisiones internacionales.
Shah cerró su intervención llamando a abandonar las respuestas improvisadas y aumentar la inversión en resiliencia, sistemas de alerta, infraestructura e innovación, además de reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Su mensaje desde uno de los países más expuestos al deshielo del Himalaya fue dirigido mucho más allá de sus fronteras: cuando llegue la próxima advertencia desde “el techo del mundo”, pidió, la comunidad internacional debe estar preparada no solo para escucharla, sino para actuar.




