IA no podrá sustituir la conexión humana que genera la música: experto
PUERTO VALLARTA, México, 4 de noviembre de 2026.- La inteligencia artificial es una herramienta que genera dudas sobre sus efectos en la capacidad humana, como en su momento ocurrió con la invención de la escritura.
La analogía fue planteada por Vincent Argudo, director de Música del Grupo Prisa, durante la conferencia Tu voz, tu derecho: inteligencia artificial y propiedad intelectual, realizada en Puerto Vallarta, en la antesala de los Premios Heat.
Argudo recordó que, según un relato de la mitología egipcia, cuando se inventó la escritura, se cuestionó si esta provocaría que las personas dejaran de ejercitar su memoria. La respuesta fue que no correspondería al inventor determinar si el avance era bueno o malo, sino a las generaciones que lo utilizarían. Una reflexión que, considero, también aplica a la inteligencia artificial y a los intentos actuales por establecer sus reglas.
El directivo señaló que uno de los principales riesgos para la industria musical está en la clonación de voces, pues no se trata únicamente de reproducir un timbre, sino de suplantar la identidad de artistas y otras personas. Por ello, sostuvo que el público tiene derecho a saber si el contenido que consume fue creado con inteligencia artificial.
Sin embargo, pidió no reducir el debate al uso de instrucciones o prompts para generar canciones, sino entender la IA como una herramienta de apoyo para quienes producen contenido. En ese escenario, consideró que la responsabilidad debe recaer en la persona que utiliza la tecnología y firma el resultado. “Yo soy quien pone mi nombre ahí y si hay algo que está mal, reclámame a mí”, expresó.
Por su parte, Alberto Martínez, periodista, advirtió que, al menos en Estados Unidos, por ahora no tienen considerado incorporar canciones creadas completamente con inteligencia artificial en sus espacios de programación musical. “Cuando lleguemos a ese punto, le estaremos quitando espacios a nuevos artistas”, señaló.
El comunicador consideró que normalizar la reproducción de música generada artificialmente podría afectar la permanencia de músicos y agrupaciones. Como ejemplo, recordó que hace aproximadamente un año y medio escuchó en una estación de radio de Santo Domingo una canción atribuida a Romeo Santos que, en realidad, había sido creada con inteligencia artificial.
También alertó sobre la dificultad que tienen las nuevas generaciones para distinguir entre un artista real y uno generado mediante estas herramientas. Ante la ausencia de reglas claras y la evolución constante de la tecnología, llamó a las disqueras y plataformas digitales a trabajar conjuntamente para proteger el trabajo humano.
Lizette Bautista, abogada de The Hachar Law Group, explicó que las instrucciones que una persona proporciona a una inteligencia artificial pueden contener elementos creativos protegibles por derechos de autor, aunque el resultado materializado por la herramienta no necesariamente tenga esa protección.
Por ello, recomendó identificar y documentar cuáles fueron las aportaciones creativas humanas en una obra, particularmente cuando se trata de canciones, para determinar qué porcentaje corresponde al autor y cuál fue generado mediante inteligencia artificial.
Bautista señaló que incluso en Estados Unidos, donde todavía no existe una regulación específica que abarque todos los aspectos de esta tecnología, algunas plataformas y procesos de registro ya solicitan declarar si se utilizó inteligencia artificial y en qué proporción. Esto hace necesario que los creadores tengan claridad sobre su participación en las obras y puedan acreditar sus aportaciones.