Nombran calle de Nueva Jersey en honor a Messi
MANHATTAN, Nueva York, EU, 17 de mayo de 2026.- El Mundial 2026 todavía no comienza, pero los precios de sus entradas ya provocan uno de los debates más intensos alrededor del torneo. Lo que inicialmente parecía una carrera imparable de aumentos terminó mostrando señales de corrección en las últimas semanas, con caídas importantes en los mercados de reventa luego de meses de críticas por costos considerados excesivos por muchos aficionados.
Según la plataforma de análisis TicketData, el precio medio de las entradas más baratas en los mercados de reventa para todos los partidos de fase de grupos se ubicaba hasta el viernes en 553 dólares. La cifra refleja una reducción considerable respecto a semanas anteriores, luego de que los boletos alcanzaran promedios cercanos a los 737 dólares.
TicketData calcula que los precios bajaron aproximadamente un 23 por ciento durante el último mes.

La caída parece responder a una resistencia creciente del público frente a los costos del torneo. Medios internacionales como The Guardian o New York Times reportaron preocupación dentro de FIFA ante la posibilidad de estadios parcialmente vacíos en algunos partidos, mientras aficionados calificaron los precios como “astronómicos” y “ridículos”.
Sin embargo, aunque los precios comenzaron a descender, el Mundial sigue moviéndose en cifras históricas. TicketData señala que Miami continúa siendo la sede más costosa de toda la fase de grupos, con boletos de reventa que promedian mil 153 dólares. En contraste, San Francisco aparece como una de las opciones más accesibles, con entradas cercanas a los 225 dólares.
La final del torneo, programada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, resume mejor que ningún otro partido el fenómeno económico alrededor de esta Copa del Mundo. FIFA llegó a ofrecer asientos premium por más de 33 mil dólares, mientras que algunas plataformas de reventa mostraron precios aún mayores.
Los precios de hoy contrastan con la última cita mundialista Qatar 2022 en el que la entrada más cara para la final rondaba los mil 600 dólares, una diferencia gigantesca frente a las cifras actuales.

Parte de la controversia gira alrededor del sistema de precios dinámicos utilizado por FIFA, donde los costos suben o bajan dependiendo de la demanda. La medida generó críticas incluso dentro de la política estadounidense.
El pasado 10 de marzo 69 congresistas demócratas de Estados Unidos enviaron una carta al presidente de FIFA, Gianni Infantino, advirtiendo que el torneo podría convertirse en “el Mundial más financieramente excluyente e inaccesible hasta la fecha”.
La tensión también alcanzó al propio presidente Donald Trump. En declaraciones recogidas por The New York Post, Trump aseguró que ni siquiera él pagaría mil dólares por asistir al debut de Estados Unidos frente a Paraguay. “Me gustaría estar ahí, pero honestamente yo tampoco lo pagaría”, afirmó.
Mientras tanto, los costos adicionales alrededor del torneo continúan creciendo. New Jersey Transit anunció boletos ferroviarios de ida y vuelta por 98 dólares desde Manhattan hacia el MetLife Stadium durante el Mundial, muy por encima de la tarifa habitual de 13 dólares.
A esto se suman hospedajes elevados, tarifas dinámicas y comisiones de reventa que, en algunos casos, incluyen cargos del 15 por ciento tanto para compradores como vendedores.
En medio de las críticas, FIFA defiende su estrategia argumentando que el mercado estadounidense está acostumbrado a precios altos para grandes eventos deportivos. Sin embargo, los fans en todo el mundo hablan de otra realidad: existe un límite para cuánto están dispuestos a pagar por vivir una Copa del Mundo.




