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PRINCETON, Nueva Jersey, EU, 20 de marzo de 2026.- A pocas semanas del Día de la Madre, una de las fechas más importantes para la industria floral, los consumidores en Estados Unidos podrían enfrentar un aumento en los precios de los arreglos. Factores económicos en países productores como Colombia están comenzando a impactar directamente el mercado.
Santos Flores, propietario de una floristería en Nueva Jersey, asegura que los costos ya han comenzado a subir y advierte que la situación podría empeorar en las próximas semanas.
“Los proveedores de Colombia me han dicho que el precio va a subir porque allá aumentaron el salario mínimo”, afirmó.
El incremento salarial, que entró en vigor recientemente, impacta directamente los costos de producción, especialmente en el sector agrícola, donde muchos trabajadores dependen de este ingreso. Como resultado, los exportadores ya anticipan ajustes en los precios.
La incertidumbre es tal que algunos proveedores aún no han definido tarifas para la temporada alta.
A este incremento se suman otros factores que presionan la cadena de suministro. Uno es las tarifas impuestas a Colombia y Ecuador por la administración de Trump.
“Estamos pagando un 10 por ciento más a Colombia y Ecuador, lo que se traduce en más de cinco mil dólares adicionales semanalmente solo por el costo del producto”, explicó Flores en entrevista con Quadratín Hispano, al referirse a las tarifas impuestas a estos países por la administración de Trump.
Y segundo, el aumento en el precio del combustible en Estados Unidos ha encarecido el transporte de las flores, que llegan desde Ecuador a Miami y luego son distribuidas hacia ciudades como Nueva York. “Las flores ya son un producto caro, y el costo del transporte ha subido bastante. Todo eso eventualmente se refleja en el precio final”, señaló Flores.

El panorama para el Día de las Madres es bastante incierto para Flores. “Estamos negociando precios para el Día de la Madre, que está a la vuelta de la esquina, y no quieren darme el precio por eso”, explicó Flores. “Dicen que no saben cuánto va a costar todavía”.
Este escenario plantea un desafío tanto para los comerciantes como para los consumidores. Para negocios como el de Flores, la dificultad radica en planificar inventarios y mantener precios competitivos en un mercado cada vez más volátil. Para los clientes, el impacto podría traducirse en arreglos florales más costosos este año, en una fecha donde la demanda alcanza su punto más alto.
Mientras tanto, floristas como Santos Flores se preparan para una temporada clave marcada por la incertidumbre. “Es un problema que apenas comienza”, advirtió.




