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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 24 de mayo de 2026.- Investigadores de la Universidad de Rutgers desarrollan una nueva forma de medir el dolor con mayor precisión, dejando atrás las tradicionales escalas numéricas en las que los pacientes califican su malestar del uno al 10.
El estudio, publicado en la revista Frontiers in Neuroscience, propone analizar pequeños movimientos faciales casi imperceptibles para detectar señales físicas asociadas al dolor y ofrecer una evaluación más objetiva.
Los investigadores registraron a 45 adultos antes y durante pruebas controladas de dolor por presión, mientras realizaban distintas actividades relacionadas con movimiento, tacto y memoria. Con apoyo de análisis de video e inteligencia artificial, el equipo estudió cambios en los músculos faciales y la variabilidad del ritmo cardíaco.
Según el comunicado de la universidad, los cambios más notorios aparecieron alrededor de los ojos y aumentaban conforme el cuerpo respondía al dolor.
“La motivación fue avanzar más allá de una escala de dolor única para todos”, explicó Elizabeth Torres, profesora de psicología de Rutgers. “Cada persona tiene un umbral distinto de tolerancia al dolor”.
El estudio también encontró que ciertas actividades pueden alterar la forma en que el dolor se manifiesta. Las tareas táctiles mostraron señales más claras, mientras que actividades que exigían memoria o atención parecían reducirlas.
“Una carga cognitiva más alta, en esencia, desplaza el dolor”, indicó Torres.
Los investigadores consideran que esta tecnología podría ayudar a evaluar a personas que no pueden expresar sus síntomas, como niños pequeños, pacientes con demencia o sobrevivientes de accidentes cerebrovasculares.
El equipo trabaja ahora en una herramienta para teléfonos inteligentes que permita monitorear estas respuestas físicas y medir la evolución de tratamientos médicos.




