Mantener rutinas diarias podría retrasar el envejecimiento
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 23 de mayo de 2026.- El aumento en el uso de teléfonos móviles y dispositivos electrónicos entre menores ha comenzado a reflejarse en problemas de coordinación y desarrollo físico, alertó el pediatra argentino Sergio Snieg.
El especialista, integrante del Comité Nacional de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría, señaló que cada vez más niños presentan dificultades para realizar movimientos básicos debido al exceso de tiempo frente a pantallas.
“Hoy casi el 90 por ciento de los niños y niñas ya a los 10 años tiene su primer celular, pero muchos no saben saltar o flexionar las rodillas”, afirmó Snieg en el programa Infobae a las Nueve.
También advirtió que profesores de educación física han detectado una mayor torpeza motriz en alumnos de primaria.
De acuerdo con el médico, entre los cinco y 12 años existe una etapa clave para desarrollar habilidades físicas y coordinación. Sin embargo, explicó que el uso prolongado de dispositivos sustituye actividades como correr, lanzar una pelota o practicar deportes, fundamentales para el desarrollo neuromotor.
La preocupación coincide con reportes internacionales sobre sedentarismo infantil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que niños y adolescentes realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa. Además, advierte que el exceso de sedentarismo y tiempo frente a pantallas incrementa el riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares y problemas de salud mental.
Snieg indicó que en Argentina alrededor del 40 por ciento de los adolescentes presenta sobrepeso u obesidad, mientras que también crecen trastornos relacionados con el sueño y la atención. “Estamos viendo niños de 10 años con cuerpo de oficinista”, sostuvo.
La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda evitar completamente las pantallas en menores de dos años; limitar su uso a una hora diaria entre los dos y seis años, y restringirlo a un máximo de dos horas supervisadas hasta la adolescencia.
El especialista insistió en que las familias deben fomentar actividades físicas y espacios libres de tecnología dentro del hogar.
“Nuestra misión como adultos es enseñar el juego de la vida, a través del diálogo y el juego, no anestesiar con una pantalla”, expresó.




