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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 18 de abril de 2026.- Un estudio reciente advierte que los adultos estadounidenses de entre 50 y 65 años enfrentan un deterioro en su salud física y emocional en comparación con generaciones previas.
La investigación, publicada en la revista Current Directions in Psychological Science y encabezada por el académico Frank J. Infurna junto con instituciones de Estados Unidos y Europa, identifica mayores niveles de soledad, síntomas depresivos, así como un descenso en memoria y fuerza física.
El análisis muestra que esta tendencia negativa contrasta con lo observado en otras regiones desarrolladas. En países del norte de Europa, los adultos de mediana edad reportan mejoras sostenidas en bienestar emocional, memoria y condición física. En Inglaterra se mantiene estable la soledad con avances en indicadores físicos, mientras que en México se registran menos síntomas depresivos y mejor desempeño cognitivo en generaciones recientes.
En cambio, la situación estadounidense se asemeja parcialmente a la de Europa mediterránea, donde también aumentan la soledad y los síntomas depresivos, aunque con mejoras en memoria.

El estudio atribuye estas diferencias a factores estructurales y sociales. En Europa, el incremento del gasto público en apoyo familiar, incluyendo licencias parentales y guarderías subvencionadas, ha fortalecido el bienestar. En Estados Unidos, este tipo de respaldo es limitado, lo que expone a las familias a mayores presiones económicas y sociales.
A ello se suman desigualdades de ingresos, altos costos del sistema de salud y dificultades de acceso a tratamientos, que generan estrés financiero. También influyen factores culturales como la alta movilidad residencial, que debilita redes comunitarias, y hábitos de vida menos activos, asociados con mayor prevalencia de enfermedades crónicas.
El estudio señala además que los adultos de mediana edad enfrentan una doble carga: el cuidado de hijos y de padres mayores, en un contexto de salarios estancados y altos costos de vivienda y educación. Estas condiciones han incrementado la vulnerabilidad económica y emocional de este grupo poblacional en Estados Unidos.




