Advierte psicóloga sobre crisis de ansiedad y enojo por el Mundial
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 11 de junio de 2026.- Autoridades federales y especialistas en salud animal descartaron que los recientes casos de gusano barrenador del Nuevo Mundo detectados en Estados Unidos representen un riesgo para quienes consumen carne de res.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que el parásito afecta principalmente a animales de sangre caliente al depositar sus huevos en heridas abiertas, donde las larvas se alimentan de tejido vivo. Sin embargo, la dependencia sostuvo que la situación actual no compromete la seguridad alimentaria ni la calidad de la carne destinada al consumo humano.
La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, afirmó que “no hay motivo para alarmarse” y aseguró que el gusano barrenador “no plantea actualmente un problema de seguridad alimentaria”.
ROLLINS UPDATES MEDIA ON NWS RESPONSE:
Following meetings with ranchers and cattle producers, @SecRollins spoke with reporters in La Pryor, Texas, about USDA's ongoing New World Screwworm response.
Rollins highlighted expanded surveillance efforts, sterile fly production,… pic.twitter.com/44H4eFKiSV
— New World Screwworm Rapid Response (@Screwworm_RR) June 11, 2026
Especialistas en comercialización ganadera coinciden en que una infestación no altera la calidad de la carne ni provocará, por sí sola, un aumento en los precios para los consumidores.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el riesgo para las personas en Estados Unidos sigue siendo bajo y no se han registrado infestaciones humanas adquiridas localmente. La agencia indicó que los contagios en humanos son poco frecuentes y suelen estar asociados a heridas expuestas en zonas donde circula la mosca.
El USDA confirmó este mes varios casos en animales, incluidos bovinos, una cabra y un perro en Texas y estados fronterizos. Las autoridades mantienen labores de vigilancia y contención mediante la liberación de moscas estériles, una estrategia que permitió erradicar la plaga del país en la década de 1960. Actualmente se construye una nueva planta de producción de insectos estériles en la Base Aérea Moore, en Texas, para reforzar la respuesta ante futuros brotes.




