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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 14 de mayo de 2026.- El huevo es uno de los alimentos más consumidos en México. Su popularidad no solo se debe a su valor y versatilidad en la cocina, sino también a su valor nutricional, su accesibilidad económica y su relevancia cultural.
Un comunicado de prensa revela que su adaptabilidad gastronómica resalta en las distintas preparaciones: hervido, revuelto, estrellado, en omelette, pochado o como parte de platillos típicos como los huevos a la mexicana, con nopales, frijoles, entre otros. Esta facilidad de preparación lo hace práctico para personas con poco tiempo para cocinar y permite combinarlo con otros alimentos.
Desde el punto de vista nutricional, el huevo es considerado un alimento de alto valor biológico, ya que contiene proteínas completas que aportan los ocho aminoácidos esenciales que el organismo necesita y no puede sintetizar por sí mismo. Estos aminoácidos son fundamentales para el crecimiento, la reparación de tejidos, la síntesis de enzimas y hormonas, el fortalecimiento del sistema inmunológico y el mantenimiento de la masa muscular.
Además de su contenido proteico, el huevo es una fuente significativa de diversos micronutrientes esenciales. Contiene vitaminas liposolubles como la vitamina A, que contribuye a la salud visual y al mantenimiento de la piel; la vitamina D, importante para la absorción de calcio y la salud ósea, y la vitamina E, con función antioxidante. También aporta vitaminas del complejo B, que participan en el metabolismo energético y en la formación de glóbulos rojos.
En cuanto a minerales, el huevo proporciona hierro, fósforo, zinc y selenio. El hierro contribuye al transporte de oxígeno en la sangre; el fósforo participa en la formación de huesos y dientes; el zinc interviene en la función inmunológica y en procesos de cicatrización, y el selenio actúa como antioxidante, ayudando a proteger a las células del daño oxidativo.
La mayor parte de las grasas del huevo se encuentran en la yema, donde predominan los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados, considerados beneficiosos cuando se consumen en cantidades adecuadas. La yema también es rica en colina, un nutriente esencial involucrado en la formación de membranas celulares y en la síntesis de neurotransmisores. La colina es especialmente importante para el desarrollo del sistema nervioso durante el embarazo y la infancia, así como para la memoria, el aprendizaje y la concentración en todas las etapas de la vida.
Asimismo, el huevo contiene carotenoides que forman parte de la vitamina A, como la luteína y la zeaxantina, compuestos antioxidantes asociados con la protección de la salud ocular y la reducción del riesgo de degeneración macular relacionada con la edad.
Por estas razones, es importante promover el consumo del huevo completo y no únicamente la clara. Aunque en algunas dietas se prioriza el consumo de claras, la eliminación de la yema implica perder una parte importante de estos nutrientes.
Durante muchos años han existido mitos sobre el consumo de huevo y su relación con el colesterol y las enfermedades cardiovasculares; sin embargo, en personas sanas, el consumo moderado de huevo forma parte importante de una alimentación balanceada, sin presentar un riesgo significativo para la salud cardiovascular. Es importante cuidar las preparaciones que contienen mucha grasa y, aunque se puede consumir de vez en cuando frito, se sugiere consumirlo mejor hervido o pochado.
Finalmente, promover su consumo responsable y combinado con otros alimentos saludables puede contribuir a mejorar la calidad de la dieta de la población mexicana, favoreciendo una alimentación más completa, equilibrada y sostenible.
Por la Mtra. Paulina Elizabeth Ochoa Moreno, académica de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).




