Anuncia EU que aplicará aranceles del 10 % a Argentina y otros 59 países
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 25 de julio de 2026.- La actualización anual del Banco Mundial (BM) sobre el ingreso nacional bruto per cápita mostró que América Latina y el Caribe pasó de tres economías de altos ingresos en 1987 a 19 en 2025, aunque el avance oculta profundas ineficiencias estructurales en buena parte de la región.
El incremento se explica, en gran medida, por el desempeño de pequeños países del Caribe, donde sectores como turismo, servicios financieros, energía y actividades externas de alto peso impulsan el ingreso por habitante.
Sin embargo, las grandes economías latinoamericanas continúan atrapadas en la llamada trampa del ingreso medio, marcada por baja productividad, informalidad, inversión insuficiente y debilidad institucional, detalla un informe publicado por Bloomberg en Línea.
La clasificación del BM, que agrupa a 218 economías en cuatro categorías, se ajusta cada año y funciona como referencia global hasta junio de 2027.
Para el economista del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) Jonathan Fortun, cruzar el umbral de altos ingresos puede ocurrir por apreciaciones cambiarias o shocks de términos de intercambio, sin mejoras reales de productividad. Cita el caso de Guyana, cuyo salto responde al boom petrolero: “un salto contable más que desarrollo”.
Analistas como Emanoelle Santos señalan que el avance regional refleja estabilización macroeconómica, apertura comercial, expansión del turismo y crecimiento de servicios, pero advierten que la clasificación incluye territorios caribeños de baja población y alta dependencia de sectores externos, lo que distorsiona la lectura agregada.
Entre las economías de altos ingresos destacan Chile, Uruguay, Panamá y Costa Rica, que han sostenido estabilidad institucional, políticas económicas creíbles e integración exitosa a mercados globales.
Panamá consolidó un hub logístico y financiero, Costa Rica atrajo inversión en dispositivos médicos y servicios, Chile combinó apertura con reglas fiscales, y Uruguay fortaleció su complejo agroexportador.
En contraste, países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Honduras y Haití permanecen en el nivel de ingreso medio bajo, afectados por instituciones debilitadas, dependencia de commodities, baja inversión y regímenes macroeconómicos que erosionaron sus reservas. Bolivia, por ejemplo, mantuvo un tipo de cambio fijo durante años pese al agotamiento de sus campos gasíferos y la caída de exportaciones.
Las grandes economías, Brasil, México, Argentina, Colombia y Perú, enfrentan desafíos adicionales: su tamaño poblacional exige productividad de base amplia, difícil de alcanzar sin reformas profundas. Según Fortun, “el umbral sube cada año; quedarse quieto equivale a retroceder”.
Para sostener ingresos altos, explica Santos, se requieren años de crecimiento real, inflación controlada, mayor inversión, estabilidad cambiaria, seguridad jurídica, educación técnica, competencia, profundidad financiera y reglas fiscales creíbles.
Un ciclo favorable de materias primas puede acercar a una economía al umbral, pero mantenerse allí exige productividad sostenida.




