Revelan en estudio daño al ADN neuronal por esclerosis múltiple
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 5 de abril de 2026.- Una nueva investigación sugiere que una parte importante de la infertilidad podría no estar en el embrión, sino en el útero.
El estudio, liderado por expertos de Rutgers Health y Universidad Estatal de Michigan, identificó más de 500 genes vinculados con la capacidad del endometrio para permitir la implantación.
El hallazgo busca explicar por qué, incluso con embriones sanos, muchos tratamientos de fertilidad no logran un embarazo. En cerca de un tercio de los casos, el embrión ni siquiera consigue adherirse.
El equipo analizó muestras del revestimiento uterino en distintas fases del ciclo menstrual de mujeres con fertilidad comprobada. Detectaron que el cambio más importante ocurre en un momento breve, conocido como la ventana de implantación. En esa etapa, ciertas células de las glándulas uterinas activan genes que ayudan a preparar el entorno para el embrión.
“Queríamos entender cómo el útero se vuelve receptivo en su nivel más básico”, explicó la investigadora Nataki Douglas, autora principal del trabajo publicado en JCI Insight.
Cuando los científicos compararon estos patrones con datos previos de mujeres con fallas repetidas de implantación o pérdidas tempranas, encontraron una diferencia clara. La actividad genética era menor en esos casos.
El estudio plantea que medir esa “firma genética” podría servir para detectar problemas antes de un tratamiento y abrir la puerta a nuevas terapias.
Aún falta tiempo para llevarlo a la práctica clínica, pero los investigadores apuntan a un cambio de enfoque que pone al útero en el centro de la conversación sobre fertilidad.




