Indicador político
Dos personas, una de 80 años y otra de 76, son los dos ancianos que ejercen mayor violencia en el mundo en este momento, en El Día Internacional de las Personas Adultas Mayores, creado por la ONU el 14 de diciembre de 1990, para aplicarse el primero de octubre. Frente a 830 millones de personas con más de 65 años que luchan por su vida y en multitud de casos ofrecen esa vida creativa en los sitios en donde viven, lo irracional, lo macabro, lo injusto, dos viejos armados imponen su odio a la humanidad. Todos sabemos quiénes son. Al respecto, el organismo internacional, como todos los años, enfoca el día a llamar a la prudencia en esa etapa que se inicia en los 60 años y da una serie de consejos para conservar la salud y la prosperidad. Coinciden mucho con lo que se hace en México, en el que se tiene un día propio para la tercera edad, el 28 de agosto, y se une a los buenos designios de la ONU.
SE EXPRESA PREOCUPACIÓN POR LA VEJEZ, CUANDO SE PRECISA
En los últimos tiempos, el tema de la edad ha sido motivo de mucha reflexión. Y es que cuando el mundo se hace viejo y los nacimientos disminuyen, la pregunta lógica que surge es qué será de ese mundo y quién trabajará para sostenerlo. Tan solo en la cifra que da la ONU, la de ancianos en 2050, pasará de 850 millones a dos mil millones, en una tendencia que se ha iniciado en 2015 y que pasará del 12 por ciento para arribar al 22 por ciento en aumento. En México no hacemos malos quesos. Y se menciona ya desde el Consejo Nacional de Población (Conapo) que casi se duplicará el número de ancianos para llegar a la fecha tope que maneja la ONU, el 2050, a 32 millones de ancianos mexicanos. Nos imaginamos que se toma en cuenta que una buena mayoría son adultos mayores en plena actividad, no solo física, sino mental, dado que el promedio de vida ha subido en México, 78 años para las mujeres y 73 para los hombres. Pero la pregunta gira en torno a aquellas actividades, las del campo, por ejemplo, que precisan de gente joven o de una madurez temprana para ejercerse.
RESURRECCIÓN DE TOLSTÓI EN SU ANCIANIDAD, TRAS AQUELLA JUVENTUD
No son pocos los grandes talentos que escriben en su vejez y sobre su vejez. Pero los hay que hacen un recorrido de su vida para ir expresando sus vivencias, muchas veces reflejadas en personajes de autobiografía. León Tolstói en su momento escribió tres relatos sobre su pase por la vida, Infancia, Adolescencia y Juventud (Alianza Editorial 2018), que fueron publicados en 1852, 1854 y 1857 respectivamente, con su protagonista (él mismo), Nikolenka. A lo largo de sus muchas obras va expresando el avance de su edad y es en Resurrección (Alianza Editorial 2012), que se supone es su última obra publicada en 1899, cuando tenía 71 años y era muy viejo para esa época. Es una obra muy interesante en la que prevalecen los mensajes del escritor, muy destacados, tomando en cuenta que él era un miembro de la añeja nobleza rusa. En esa novela prevalece la justicia no solo del derecho, sino la personal. Siendo el personaje de la obra un distinguido miembro de su entorno, el príncipe Nejliudov abandona todo para acompañar a aquella desgraciada joven a la que había violado y que en su momento es acusada injustamente de un asesinato. Como una compensación a su atropello, hace justicia acompañando para siempre a Siberia a la joven.




