Abanico
Abigael. Ante la agresión, la poesía
Por muchos lados se agrede a nuestro país desde el vecino, por la dignidad que se está expresando desde el poder en México. Ante las amenazas que se cuelan de la manera más elemental en voz del subsecretario gringo Christopher Landau, se buscan asideros. Y un autor, Ernesto García Núñez, nos lleva de nuevo a su poesía, para abordar a otro poeta, Abigael Bohórquez. La voz que surge de los poemas suele sumarse a las luchas que dan los pueblos. En cada movimiento surge la frase que impele a continuar. En este instante crucial del país, cuando hasta en las visas nos agreden, la creatividad ha tenido muchas expresiones y se manifiesta más bien a través del ingenio de las palabras y de las imágenes.
Muchos trabajan por su patria en este momento, en la misma medida en que muchos lo hacen también para recuperar el poder. Y se fincan en la agresión. Las nuevas tecnologías privilegian todo tipo de creación, aunque la creación oscura de los opositores se alimenta con nuestros recursos.
Si viviera Abigael Bohórquez, quien es considerado el gran poeta de Sonora, quizá saldría de su sombrío refugio para sumarse al entusiasmo que anima a millones ante la propuesta de un cambio. Y desde luego tomaría la rienda para enfrentarse a los que agreden. Él fustigó al poder en sus creaciones —18 libros, entre poemas y dramaturgias— y se dio tiempo para hacer ancha su crítica a todos los espacios tiránicos que cubrían América del Sur. Y así, los encerró con sus crímenes y miserias en largos poemas que deberíamos de revivir en este momento del asomo de los gorilatos unipersonales, que no andan muy lejanos de nuestro país.
Poeta retraído, sin las virulencias de los que se encaraman en el presupuesto y en el poder pese a haber tenido puestos importantes en la cultura federal, el sonorense centró sus críticas en el autoritarismo y, desde antes del 68, ya se perfilaban en sus obras duros ataques contra los que gobernaban. Tipos distintos a los que ahora ostentan el poder.
En el controvertido sitio que lleva el nombre de Ramón López Velarde, estuvimos en su momento con el poeta y escritor Ernesto García Núñez, para conocer de cerca su libro sobre Bohórquez. Y llegamos a la conclusión de que extraer del olvido a los que fueron extraviados en el correr del tiempo no es tan sencillo. No es el caso del poeta Bohórquez, que en Sonora es editado, se lee y tiene las jornadas anuales de un homenaje permanente en San Luis Río Colorado.
Sus poemas, de gran hondura, siguen leyéndose ante los resabios del conservadurismo que no ha superado el tema de la homosexualidad. Pero, siendo ese tema el más socorrido de sus poemarios —dado que insistía él mismo a veces con crudeza en la situación—, soslayan lo que subyace en la lucha aparentemente personal en el trato que daba a los poderes establecidos, a los que usan el derecho y la moral para usufructuar la vida de los demás y avasallarla.
El poeta nayarita-sonorense, también dramaturgo, Ernesto García Núñez, autor de Abigael (Premio Tintanueva Ediciones 2018), rescata de sus recuerdos y muchos de sus libros uno que escribió hace más de diez años, para enaltecer la memoria del gran poeta que lo precedió y que murió el 29 de noviembre de 1995.
Es un libro breve de 62 páginas que se nutre de poemas diseminados en tres partes, que, según opiniones, no debió haber sido dividido, para crear un poemario integrado. Es interesante abordar el trabajo al mismo tiempo que se comentan las muchas secuencias de Bohórquez y se recuerda su espíritu contestatario y crítico. Con todas esas pluralidades, faltó, no obstante, un tema que preocupó mucho a Abigael: el del sida, que fue abordado ampliamente en su libro Poesida.




