Teléfono rojo
Querétaro es un estado emblemático de nuestra República, en él se promulgó en el Teatro de la República la Constitución Política de 1917 que, en su esencia, sigue dando la dirección de nuestro sistema político, social, cultural y económico. Querétaro, de igual forma, fue sede temporal de la capital de México en dos ocasiones y, siempre ha sido un estado en el que la ciudadanía valora, atesora y defiende sus derechos.
En materia electoral Querétaro representa una entidad federativa en la que su población participa por arriba de la media nacional y se incorporó en 2021, al grupo de entidades que ampliaron los derechos de la ciudadanía residente en el exterior para que pudiera ejercer su derecho al sufragio votando por el Poder Ejecutivo estatal.
Por ello, vale la pena reflexionar si dicho estado debería continuar ampliando sus horizontes en materia de representación política a través de la incorporación de una diputación migrante.
Hay que señalar que ya diversas entidades del país han incorporado esta figura en sus Constituciones; tan solo para la elección de 2027 la ciudadanía oriunda del Estado de México, Guerrero, Jalisco, Oaxaca y la Ciudad de México que reside en el extranjero podrá votar por esta figura (algunos mediante escaños específicos y otros a través de fórmulas de representación proporcional). Hay otras entidades federativas, como el Estado de México, que han ganado este derecho mediante litigio en los tribunales electorales.
En este contexto, la experiencia de éstas y otras entidades refleja que la representación migrante es políticamente viable, sobre todo ante los millones de mexicanas y mexicanos que por diversos motivos se ven en la necesidad de emigrar a otras naciones; también, jurídicamente es posible, aunque su diseño debe estructurarse de manera específica para las necesidades y circunstancias de cada Estado.
Querétaro es un caso muy particular, es decir, si bien el estado no figura entre las entidades expulsoras de población como los casos registrados en Michoacán, Guanajuato, Guerrero o Zacatecas, si registra una presencia importante de personas queretanas radicadas principalmente en los Estados Unidos de Norteamérica.
Muchas de estas personas conservan vínculos con sus municipios de origen; apoyan a México con las remesas que envían y es justamente aquí donde Querétaro registra un crecimiento de estos recursos, lo que implica que la migración es un factor estratégico para el Estado. Por ello, resulta al menos paradójico que, si las y los ciudadanos oriundos de Querétaro contribuyen con el crecimiento de su Estado, no cuenten con mecanismos específicos de representación dentro del Congreso local.
La creación de una diputación migrante siempre debe ser vista como un reconocimiento a las y los connacionales que desde otras fronteras siguen apoyando a su Estado, no obstante, existen varias rutas para materializar este derecho. La primera, determinar si debe establecerse un escaño exclusivo migrante o como parte del sistema de representación proporcional.
Una curul específica migrante garantiza viabilidad política para la comunidad migrante, en tanto que una curul plurinominal fortalece la inclusión sin modificar de manera importante la integración del Congreso.
En lo personal me inclinaría por una diputación migrante ya que obliga al reconocimiento pleno de los derechos políticos y electorales de un segmento que históricamente ha sido discriminado y que es necesario visibilizar e incorporar plenamente a nuestro sistema político.
El Estado de Querétaro históricamente ha sido una entidad que ha aquilatado y defendido los derechos humanos, aquí dejo una reflexión para el Legislativo local en su oportunidad, pueda valorar esta respetuosa propuesta que aquí formulo.




