Indicador político
“Chimoltrufia” de palco; “dice una cosa y dice otra”
Todos en México conocen a la popular “Chimoltrufia”.
Y también todos entienden que ese mote surgió de un personaje de televisión, cuya identidad resulta de una simpática dualidad que caracteriza a no pocos mexicanos quienes, “como dicen una cosa, dicen otra”.
Sí, con la “Chimoltrufia”, la cultura popular retrató al ciudadano, al político y al gobernante que, si hoy dicen una cosa, no tienen empacho, pudor ni vergüenza para defender, al día siguiente, la postura contraria.
Es decir, se trata de una caricatura popular del mexicano que piensa, que habla y que defiende, a toda costa, lo “políticamente correcto”.
Sin embargo, todas las alarmas sociales se ponen en rojo cuando “quien dice una cosa y luego dice otra” es la presidenta de los mexicanos.
Y es que, en medio del escandaloso fracaso del segundo gobierno federal, la presidenta Claudia Sheinbaum nos regaló una simpática estampa de su personaje político que compite, al tú por tú, con “la Chimoltrufia”.
Sí, quiérase o no, resulta de risa la incongruencia presidencial, al extremo de que no son pocos los que creen que, en Palacio, dejó su herencia política nada menos que “Chespirito”.
Y, si dudan, basta comparar el discurso populachero de “la presidenta”, del domingo 31 de mayo de 2026, en el Monumento a la Revolución —en donde despedaza al gobierno de Trump—, y su aclaración pública en la “mañanera” del lunes 1 de junio de 2026, en donde casi dice: “¡Yo no fui!”.
Sí, los pasados domingo y lunes se confirmó que la presidenta mexicana es lo más parecido a la “Chimoltrufia” de la televisión.
¿Pero qué dijo la presidenta en cada uno de los momentos en cuestión?
En el Monumento a la Revolución, dijo que su gobierno “ha sido objeto de una ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales de parte de los sectores conservadores, nacionales e internacionales, que nunca aceptaron que México recupere su dignidad.
‘Y lo que está en disputa no es sólo la política, sino lo que quieren hacer es cambiar la percepción misma de la realidad. No se trata de negar la libertad de expresión. Esa libertad es un pilar irrenunciable de toda democracia, pero detrás de cuentas pagadas y robots se articulan los intereses de los sectores conservadores extranjeros y nacionales que buscan recuperar privilegios perdidos o frenar la transformación.
‘Esta campaña a la que me refiero se intensificó después de que, el pasado 19 de abril, se hiciera pública la lamentable muerte en un accidente de dos agentes estadounidenses sin acreditación oficial…
‘Pocos días después ocurrió algo más grave: una oficina del Departamento de Justicia de los Estados Unidos solicitó, con carácter de urgente, la detención con fines de extradición de 10 ciudadanos mexicanos, entre ellos un gobernador, un alcalde y un senador, sin presentar pruebas…
‘Y entonces debemos preguntarnos: ¿Es realmente interés legítimo, genuino, por ayudar a México para combatir a la delincuencia organizada? ¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026? ¿O acaso pretenden influir en las elecciones de 2027 de nuestro país…? México no es piñata de nadie.
‘Y México, que se oiga claro y fuerte, no acepta injerencias. ¡Somos un país libre, independiente y soberano! Porque es legítimo dudar del verdadero interés en los juicios de extradición para autoridades electas. Porque, primero, hay que tenerlo claro: vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelven el principal elector en México. Eso no lo podemos permitir…’. (FIN DE LA CITA)
Sí, podrán decir misa en Palacio, pero está suficientemente claro que se trató de un mensaje directo al presidente Donald Trump.
Por eso, la cada vez más raquítica prensa mexicana independiente y la cada vez más atenta prensa extranjera cuestionó con inusual severidad el desatino de la señora Sheinbaum.
Y acaso por eso, apenas al día siguiente, la presidenta mexicana casi pide perdón, en medio de la risa generalizada.
Así lo dijo en la “mañanera” de ayer: “Les confieso que yo no creo que sea el presidente Trump quien haya encabezado esta ofensiva en distintos temas… Nosotros lo que queremos es una buena relación con el gobierno de Estados Unidos… es decir, hay mucha comunicación.
‘Como lo dije ayer, yo creo que son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación, que haya mala relación con México, que no están de acuerdo con el gobierno que encabezamos por razones ideológicas, principalmente, y se juntan con los de la ultraderecha en México…’. (FIN DE LA CITA)
Sí, día con día la presidenta parece más la “Chimoltrufia” de Palacio.
Y por eso volvemos a preguntar: ¿Qué necesidad? ¿Quién asesora a la presidenta? ¿No entiende la señora Claudia que tiene a sus enemigos en casa?
Al tiempo.




