México más allá de Norteamérica: la apuesta europea
Sí, todos cerraron los ojos, los oídos y hasta “las entendederas”.
Y es que el escándalo es de proporciones descomunales ya que involucra a todas las instituciones el Estado, en las “narco-elecciones”.
Sí, tanto López Obrador, como la Sedena, la Marina, el INE, el Tribunal Electoral y hasta la UIF, solaparon las “narco-elecciones” del 2021 y 2022.
Y sí, está más que probado que los cárteles criminales actuaron a los ojos de todos; frente al presidente, el árbitro electoral, militares y marinos y hasta de la Unidad de Inteligencia Financiera –la UIF encabezada entonces por el ladrón Santiago Nieto Castillo--, y hasta de buena parte de la prensa.
Pero, a pesar de la gravedad del “manotazo” criminal en las elecciones del 2021 y 2022, nadie se atrevió a señalar y menos a sancionar a “narco-gobernadores”, como Rubén Rocha, de Sinaloa.
Peor aún hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum se empeña en defender a sus aliados criminales, en una confirmación de facto del “narco-Estado” que vivimos, con una “narco-presidenta” y “narco-gobernadores”; además de “narco-legisladores”, “narco-alcaldes” y que Morena es un “narco-partido”.
Pero no todos solaparon las “narco-elecciones” del 2021 y 2022. No, así pregunté aquí luego de esa elección, en el Itinerario Político titulado: “¿Ganó Morena o ganó el narco?”, del 9 de junio de ese 2021.
“¿Cuál fue el impacto real de las bandas criminales en las recientes elecciones estatales? ¿Es casual que Morena haya ganado todo el corredor del trasiego de drogas, controlado por sus aliados, cárteles de Sinaloa y CJNG?
“Lo cierto es que –como saben-- en política no hay casualidades y son muchos los indicios de que el gobierno de Obrador no sólo pagó a las mafias criminales con una amnistía de facto sino que en el extremo de la debilidad, habría entregado gobiernos estatales completos, como los de Sinaloa Baja California y Baja California Sur, Sonora, Nayarit, Michoacán, Colima y Zacatecas, además del congreso de Tamaulipas.
“Pero vamos por partes. Apenas el 12 de marzo del 2021, el general Glen VanHerk, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, aseguró que entre 30 y 35 por ciento del territorio mexicano “es controlado por organizaciones criminales”, motivo por el que la gente busca emigrar del país.
“Meses después, el 8 de junio del 2021, el ex embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau dijo que el presidente Obrador “ha adoptado una actitud de “laisserz fair” (dejar hacer) ante los cárteles, lo cual no solo es problemático para México sino para nuestro gobierno”.
“Curiosamente, luego de la elección del pasado fin de semana, Obrador celebró el comportamiento de las bandas criminales. Así lo dijo: “En general se portaron bien los que pertenecen a la delincuencia organizada; se portó más mal (sic) la delincuencia de cuello blanco”.
“Acaso por eso, en redes sociales, Manuel Clouthier Carrillo –hijo del mítico Maquío Clouthier y conocedor del crimen en el noroeste del país--, cuestionó: “¿por qué Morena ganó todo el noroeste, que incluye la Costa del Pacífico? ¡Muy claro, es su pacto con el Cártel de Sinaloa”.
“Sí, Morena ganó Baja California –Norte y Sur--, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Michoacán, Colima y Zacatecas y el congreso de Tamaulipas.
“Casualmente se trata del “corredor del trasiego de drogas”; entidades en las que operan las principales bandas criminales del país; aliadas de manera pública al gobierno de AMLO”. (FIN DE LA CITA)
Pero si aún dudan de la “narco-elección” de 2021, meses después, en el Itinerario Político del 26 de octubre del 2022, titulado: “Sedena lo confirmó: la de 2021 fue narco elección”, documenté que la Secretaría de la Defensa ratificó que la del 2021 fue una “narco-elección”.
Así lo dije: “Sin duda que una de las revelaciones más escandalosas del jaqueo a la Sedena –por parte de #GuacamayaLikes–, es la confirmación de que la elección del 2021 fue una “narco-elección”.
“Y es que, según los papeles revelados, la Sedena recopiló cientos de denuncias no sólo de irregularidades propias de una elección, sino que documentó la presencia –evidente a los ojos de todos–, de cuadrillas electorales pertenecientes al crimen organizado.
“Incluso, en abono al escándalo, la noche de la elección para renovar el gobierno de Sinaloa, el candidato de la alianza opositora no sólo aceptó la derrota, sino que en el mensaje público llamó a las bandas criminales a dejar en libertad a decenas de representantes de casilla secuestrados. (FIN DE LA CITA)
La historia se repitió en la elección del 2022, en el Estado de México, en donde las bandas criminales hicieron ganar a la recaudadora y delincuente electoral, Delfina Gómez.
Lo peor del caso es que, a pesar de las probadas #NarcoElecciones del 2021 y del 2022, ninguno de los #NarcoGobernadores, #NarcoAlcaldes y #NarcoLegisladores fue sancionado o alcanzado por la justicia mexicana.
Sí, nos guste o no, la complicidad en las “narco-elecciones” mexicanas del 2021 y 2022, fue de todas las instituciones del Estado; de los tres órdenes de gobierno y de los Tres Poderes de la Unión.
Se los dije. Al tiempo.




