El hijo desobediente
El segundo informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se explica en dos bocas, dos visiones: la del gobierno en funciones y la de sus detractores. Más allá del recuento de su discurso en el terreno político, los resultados del rescate de Pemex y la reducción en el déficit de producción de combustibles requieren verse con objetividad, sin apasionamiento ni filtros partidistas y, probablemente, calle bocas.
En el apartado de soberanía energética, Sheinbaum dio datos que requieren atención. Informó que la deuda de Pemex se redujo en 20 mil millones de dólares (360 mil millones de pesos, aproximadamente) y que actualmente produce 1.77 millones de barriles de petróleo diarios, mientras que el Sistema Nacional de Refinación procesa 1.5 millones de barriles diarios.
En términos prácticos, en 2017 el sistema de refinerías en México operaba a menos del 40 por ciento de eficiencia, por lo que siete de cada 10 litros de gasolina que usaban los vehículos en el país provenían del extranjero, principalmente de Estados Unidos.
En 2026, México alcanzó autosuficiencia en producción de gasolina de entre 45 y 50 por ciento, mientras que en diésel se encuentra cerca del 70 por ciento, con periodos de autosuficiencia casi total en algunos meses del año.
¿Cómo se logró? Con las mejoras de los últimos ocho años en la estructura operativa y la maduración de proyectos como la Refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco; la integración total de Deer Park, en Texas, Estados Unidos, y la optimización del Sistema Nacional de Refinación.
Debemos recordar que durante años el ciclo fue: mandar petróleo a Estados Unidos por un precio y comprarlo más caro de regreso al país convertido en gasolina y diésel.
En cálculos conservadores, México pasó de un gasto de más de 15 mil 400 millones de dólares anuales en importación de gasolina en 2017, a retener cerca de 9 mil millones de dólares anuales dentro del país en el último año. (Fuente: Opportimes).
Claudia Sheinbaum anunció que están por concluir dos coquizadoras, una en Tula, Hidalgo, y otra en Salina Cruz, Oaxaca, con las que se busca incrementar la producción de gasolinas y diésel con bajo contenido de azufre.
La presidenta aprovechó su segundo informe de gobierno para dar un mensaje a los detractores de la Refinería Olmeca, al referir que su operación ha permitido al país enfrentar el incremento internacional en los precios del combustible y los problemas de desabasto registrados en distintos países.
Por lo menos en ese rubro, y como un proceso de continuidad de proyectos estratégicos de la llamada Cuarta Transformación, ha callado bocas. La oposición debe exigirse altura de miras en el proyecto de nación que propone, si es que tiene alguno.




