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MANHATTAN, Nueva York, EU, 9 de septiembre de 2026.- La Organización de las Naciones Unidas realizó este 9 de septiembre la tradicional ceremonia de la Campana de la Paz en los jardines de su sede en Nueva York, como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Paz 2026.
El acto reunió al secretario general de la ONU, António Guterres; al presidente de la 81.ª sesión de la Asamblea General, Khalil Rahman; representantes de Japón y funcionarios de Naciones Unidas, bajo el lema de este año: Invertir en la paz: para todos, en todas partes, todos los días.
La subsecretaria general de Comunicación Global, Melissa Fleming, abrió la ceremonia recordando que el Día Internacional de la Paz se conmemora cada 21 de septiembre y representa una oportunidad para reflexionar sobre el significado de vivir en un mundo libre de violencia y conflictos.
“Los beneficios de la paz deben alcanzar a cada persona, en cada lugar de la Tierra. Y eso no sucede por sí solo”, expresó Fleming, al destacar el trabajo cotidiano de líderes comunitarios, educadores, jóvenes, activistas y ciudadanos que eligen “el diálogo sobre la división y la cooperación sobre la confrontación”.

Guterres señaló que el sonido de la campana representa cada año un recordatorio del principal desafío de Naciones Unidas.
“Cada año, el tañido de la Campana de la Paz nos recuerda el trabajo más importante y trascendental que tenemos: construir la paz. La paz nunca es un logro pasivo. La paz es trabajo duro. La paz es acción”, afirmó.
Sin embargo, el secretario general advirtió que actualmente los esfuerzos internacionales atraviesan dificultades:
“La violencia y la división están desgarrando comunidades. Los conflictos se están ampliando y profundizando. La gente está sufriendo. Y el diálogo y la solidaridad que requieren las soluciones están ausentes”.
Por ello, Guterres pidió a los líderes que se reunirán próximamente en Naciones Unidas invertir en desarrollo sostenible, salud, educación, nutrición y protección social, además de construir instituciones capaces de recuperar la confianza de la población.
“Debemos volver a comprometernos con las herramientas probadas de la paz: diplomacia, diálogo, negociación y mantenimiento de la paz, y poner fin a las guerras y los conflictos ahora”, sostuvo.

En una de las declaraciones más personales de la ceremonia, Guterres anunció que esta sería su última participación haciendo sonar la campana como secretario general. “Esta es la última vez que haré sonar la Campana de la Paz, pero siempre estaré junto a los defensores de la paz alrededor del mundo”, manifestó antes de tocar el histórico símbolo instalado en los jardines de Naciones Unidas.
Por su parte, Khalil Rahman recordó el origen de la campana y la aspiración que llevó a su creación. Explicó que su impulsor recolectó monedas procedentes de diferentes partes del mundo para fundirlas y transformarlas en el monumento. “La paz debe construirse y es nuestra responsabilidad compartida construirla mediante actos de valentía y compromiso, mediante decisiones de unidad sobre división y mediante las incontables contribuciones individuales que dan vida a nuestros objetivos colectivos”, afirmó.

El presidente de la Asamblea General también recordó que debajo de la campana se encuentra tierra procedente de Hiroshima y Nagasaki, enviada por sobrevivientes de los bombardeos atómicos de 1945.
“Su deseo de paz era tan fuerte que constituye literalmente el suelo sobre el que estamos parados”, expresó.
La Campana de la Paz japonesa fue entregada a Naciones Unidas en 1954 y fue fundida utilizando monedas donadas por delegados de 60 países, además de otras piezas metálicas aportadas individualmente.
El símbolo se encuentra dentro de una estructura de madera inspirada en un santuario tradicional sintoísta y es tocado dos veces al año: durante el equinoccio de primavera y con motivo del Día Internacional de la Paz.




