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QUEENS, Nueva York, EU, 6 de septiembre de 2026.- Jackson Heights fue escenario este domingo de la jornada final del 17 Festival de Monociclos de Nueva York, donde personas de todas las edades se animaron a probar su equilibrio sobre una sola rueda.
Profesionales y principiantes compartieron el mismo espacio mientras curiosos que pasaban por la zona se detenían para observar o sumarse a la experiencia. La actividad cerró cuatro días de programación por el fin de semana de Labor Day con cinco horas de talleres, exhibiciones y espacios de aprendizaje en la 34th Avenue Open Street.
El festival, producido por Bindlestiff Family Variety Arts, comenzó el jueves con un recorrido desde Battery Park hasta Central Park y continuó el viernes con una travesía que cruzó el puente de Brooklyn rumbo a Coney Island. Durante el fin de semana, la actividad se trasladó a Queens, en donde la entrada y las actividades fueron gratuitas y abiertas a todas las edades y niveles de experiencia.

Sam Abrahams, integrante de Cirque Among Us, una organización educativa de Detroit que participa cada año en el encuentro, llegó con diferentes modelos de monociclos, una cuerda de equilibrio y una pelota para practicar balance. “Hacemos todo tipo de artes circenses”, explicó.
Durante la jornada, niños y adultos podían acercarse sin experiencia previa y probar los equipos con la asistencia del personal. “Ha habido mucha gente que simplemente iba caminando, lo vio y decidió venir a intentarlo”, contó Abrahams sobre la recepción del público.
Para Abrahams, la experiencia no termina en aprender a mantener el equilibrio. “Conoces gente, pruebas cosas nuevas, socializas. Es simplemente un buen momento para toda la familia”, señaló.

Esa dimensión comunitaria fue visible durante la tarde, cuando participantes de distintas edades compartieron el mismo espacio para practicar habilidades básicas o intentar movimientos más avanzados. El propio Abrahams destacó que uno de sus aspectos favoritos de la vida circense es encontrarse una y otra vez con amigos y artistas en eventos como este.
Entre quienes dominaban el arte de una sola rueda estaba Michael Rossman, comediante, malabarista, equilibrista y monociclista con más de cuatro décadas de experiencia. Para él, el mayor desafío no está necesariamente en la técnica. “Es la paciencia y hace falta un poco de coraje. No es difícil, simplemente da miedo aprender”, explicó. Rossman considera que la concentración y la persistencia son fundamentales, especialmente en una época en la que la atención está constantemente interrumpida por los teléfonos y los contenidos rápidos.
Para los principiantes, sin embargo, el primer obstáculo sigue siendo perder el miedo a caer. Leon Alper estaba apenas en su cuarta experiencia practicando actividades de equilibrio y consiguió avanzar durante la jornada. “El mayor desafío es superar el miedo de caerte y lastimarte”, reconoció. Para él, la clave está en confiar en el propio cuerpo y comprender que parte del aprendizaje consiste también en saber cómo caer correctamente. “No tengas miedo”, resumió después de volver a intentarlo.
Johanna B., por su parte, subió por primera vez a un monociclo este domingo. Se sostuvo de una valla mientras intentaba encontrar el punto exacto de equilibrio y, pese a la dificultad inicial, terminó satisfecha con la experiencia. “Lo disfruté mucho. Siempre me gusta cualquier cosa que requiera equilibrio y creo que lo hice bastante bien”, dijo.
La escena de este domingo resumió el espíritu con el que el Festival de Monociclos ha llegado a su edición número 17: profesionales compartiendo espacio con personas que apenas consiguen avanzar unos centímetros y transeúntes que terminan incorporándose después de observar desde la acera.




