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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 17 de septiembre de 2026.- El Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York y las Escuelas Públicas de la Ciudad de Nueva York (NYCPS) anunciaron este 17 de septiembre nuevas medidas para reforzar la seguridad del agua potable en las escuelas y reducir el riesgo de exposición al plomo.
De acuerdo con un comunicado de prensa, las acciones cuentan con una inversión inicial de cinco millones de dólares de la Ciudad e incluyen aumentar la frecuencia de las pruebas para detectar plomo, realizar más lavados de las tuberías y aplicar medidas adicionales de protección en los sistemas de agua de los planteles.
De acuerdo con las autoridades, el agua de Nueva York está prácticamente libre de plomo cuando sale del sistema de embalses de la ciudad. Sin embargo, puede entrar en contacto con plomo procedente de soldaduras, accesorios, grifos o componentes de las tuberías dentro de los edificios escolares.
Las nuevas medidas amplían las acciones implementadas por NYCPS desde 2018 y buscan atender posibles recurrencias en grifos individuales, incluso después de que hayan sido sometidos a procesos de detección y corrección.
El Departamento de Salud señaló además que los niveles elevados de plomo en sangre entre los niños de la ciudad han disminuido de manera significativa. En 2025, el número de menores de seis años con niveles de 3.5 microgramos por decilitro o más había disminuido 94 por ciento respecto de 2005 y 16 por ciento frente a 2024.
“No hay mejor bebida para su salud que el agua potable limpia y fresca de la ciudad de Nueva York”, afirmó el doctor Alister F. Martin, comisionado de Salud de Nueva York.
Martin explicó que las escuelas ya cuentan con mecanismos para analizar y corregir posibles fuentes de exposición al plomo, pero que las nuevas medidas permitirán reforzar la respuesta ante grifos que vuelvan a presentar niveles elevados.
“Este anuncio supone un nuevo avance en la trayectoria de décadas de la ciudad de Nueva York en la reducción de las fuentes de exposición al plomo para todos los neoyorquinos”, agregó.
Por su parte, el canciller de NYCPS, Kamar Samuels, destacó que la seguridad de los estudiantes es una prioridad y aseguró que trabajará con el Departamento de Salud y otras organizaciones para fortalecer las medidas.
“Como padre, la seguridad de nuestros hijos es mi máxima prioridad y ninguna familia debería enviar a su hijo a la escuela preguntándose si el agua es segura para beber”, afirmó Samuels.
El sistema escolar de Nueva York señala que el agua de la ciudad cumple o supera los estándares federales y estatales y que realiza pruebas periódicas. Cuando un punto de consumo presenta niveles elevados, se retira del servicio mientras se llevan a cabo las acciones de corrección correspondientes.




