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MANHATTAN, Nueva York, EU, 28 de junio de 2026.- Desde temprano, miles de personas se convocaron este domingo 28 de junio a lo largo de la Quinta Avenida para presenciar la Marcha del Pride de Nueva York, una de las celebraciones LGBT+ más grandes y visibles del mundo. Entre banderas arcoíris, música, carrozas, pancartas y grupos comunitarios, el ambiente mezcló fiesta, memoria y reivindicación en una jornada que volvió a tomar las calles de Manhattan.
La marcha inició en el Flatiron District, desde la zona de la calle 26 y la Quinta Avenida. Avanzó hacia el sur por la Quinta Avenida (Fifth Avenue), giró hacia el oeste por la calle 8, pasó por el histórico Stonewall National Monument y continuó hacia el norte por la Séptima Avenida hasta concluir en Chelsea.
A lo largo del recorrido, familias, turistas, activistas y miembros de la comunidad LGBT+ ocuparon las aceras desde la mañana para asegurar un buen lugar frente al paso de los bloques.
La edición de este año, la número 57 de la marcha, se realizó bajo el lema For All of Us, inspirado en la activista Marsha P. Johnson y en la idea de que no puede haber orgullo para algunos sin liberación para todos.

Cientos de organizaciones, instituciones, escuelas, empresas, colectivos comunitarios y grupos de defensa de los derechos formaron parte de los bloques que avanzaron por la ciudad, en una jornada que también incluyó PrideFest y otros eventos paralelos durante el fin de semana.
Kelly y Priyanka, integrantes del equipo organizador, llegaron desde temprano para apoyar en la preparación del evento y remarcaron la importancia de mantener viva la tradición.
“Estamos tratando de mantener viva la tradición”, dijo Kelly, quien además recordó que se trata de una marcha y no solo de un desfile.
Priyanka, quien también participó en la organización de Youth Pride, sostuvo que el Pride sigue siendo necesario, “especialmente ahora, cuando todos están tratando de borrarnos”, por lo que consideró fundamental “aparecer y asegurarnos de que no lo hagan”.
La seguridad fue otro de los puntos centrales de la jornada. La Policía de Nueva York se hizo presente en distintos puntos del recorrido para salvaguardar a quienes acudieron al evento y ordenar cierres viales y desvíos de tránsito. El despliegue permitió que la multitud se desplazara entre los distintos tramos de la ruta, especialmente en las zonas de mayor concentración, cerca de Stonewall y Chelsea.
Entre quienes llegaron a ver la marcha estaban Chanel y Chris, ubicados muy cerca del frente del recorrido. Chanel explicó que asistió para celebrar su identidad bisexual y acompañar a la comunidad. Al ser consultada sobre el momento político y la necesidad de defender los derechos queer, dejó un mensaje directo:
“No matar, no violencia. Todo el mundo es una persona, sin importar lo que sea”.
Denise Solórzano, residente de Nueva York, asistió junto a su esposa para celebrar el Pride, una tradición que, según contó, han compartido durante varios años. “Vengo a celebrar con mi esposa”, dijo. Para ella, el Pride sigue siendo un espacio que debe protegerse y entenderse desde su origen histórico.
“Siempre tenemos que recordar por qué estamos aquí, por qué salimos, por qué luchamos. Merecemos estar aquí como cualquier otra persona”, afirmó.

La dimensión migrante también estuvo presente en la marcha. Leo, integrante de Immigration Equality, explicó que su bloque participó para acompañar a personas LGBT+ que no siempre encuentran condiciones seguras para vivir abiertamente en sus países de origen.
“Hay muchos lugares en el mundo donde no es seguro ser uno mismo, donde no es seguro ser abiertamente queer”, señaló. “Estamos tratando de crear una vía segura para que las personas puedan estar en un lugar donde expresarse y amar libremente”.
Desde California también llegaron aliadas para sumarse a la celebración. Kitty Glitter, Andrea y Jessica viajaron desde San Francisco, Oakland y Berkeley para participar en la edición número 57 del Pride neoyorquino. “Amamos Nueva York y amamos a los gays”, dijeron entre risas, antes de definirse como aliadas feroces de la comunidad LGBT+.
Con ese espíritu, la marcha volvió a recordar que el Pride nació de la protesta de Stonewall en 1969 y de la primera marcha conmemorativa de 1970, pero también que su vigencia depende de seguir ocupando el espacio público con orgullo y memoria.




