Capta misión de la ESA la foto más grande del centro de la Vía Láctea
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 28 de junio de 2026.- La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) iniciará esta semana una misión sin precedentes para evitar la pérdida del observatorio espacial Neil Gehrels Swift, cuyo descenso acelerado en órbita amenaza con provocar su reingreso a la atmósfera terrestre.
La agencia estadounidense contrató a la empresa Katalyst Space Technologies para ejecutar la operación Swift Boost, con un costo de 30 millones de dólares. La misión contempla el lanzamiento de la nave robótica LINK a bordo de un cohete Pegasus XL, liberado desde un avión L-1011 Stargazer sobre el atolón Kwajalein, en las Islas Marshall. El despegue está previsto para el 30 de junio.
Get hyped with us! LINK, Katalyst Space's robotic servicing satellite, is launching no earlier than June 30 from Kwajalein Atoll. LINK will attempt to raise our Neil Gehrels Swift Observatory's orbit before it re-enters the atmosphere. More: https://t.co/KNI3Wuneog pic.twitter.com/VXPPj55XFV
— NASA Universe (@NASAUniverse) June 26, 2026
Swift, lanzado en 2004 para detectar estallidos de rayos gamma y otros fenómenos transitorios del universo, ha perdido altitud con mayor rapidez debido al incremento de la actividad solar, que aumenta el rozamiento con la tenue atmósfera terrestre. La NASA suspendió las observaciones científicas en febrero para reducir el ritmo de descenso mientras preparaba el rescate.
La nave LINK utilizará tres brazos robóticos para acoplarse al observatorio y elevar su órbita de aproximadamente 224 a 373 millas de altitud. Si la maniobra tiene éxito, Swift podría reanudar sus operaciones científicas en septiembre y prolongar varios años su vida útil.
La misión representa el primer intento de Estados Unidos por realizar un servicio robótico de este tipo sobre un observatorio espacial en funcionamiento.
La NASA considera que esta tecnología podría aplicarse en el futuro a otros satélites científicos, incluido el telescopio espacial Hubble, cuya órbita también disminuye gradualmente por el mismo fenómeno.
Swift ha sido una pieza clave para la astronomía durante más de dos décadas gracias a su capacidad para reaccionar en minutos ante explosiones cósmicas, supernovas y otros eventos de corta duración, complementando observaciones realizadas por telescopios como el James Webb y futuras misiones científicas.




