Despliegan en Nueva York 2,977 drones por el 25 aniversario del 11-S
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 10 de septiembre de 2026.- Nueva York reconoce la labor del Registro de Salud del World Trade Center (WTC), que durante más de dos décadas ha documentado los efectos a largo plazo que los atentados del 11 de septiembre de 2001 tuvieron en la salud de miles de personas expuestas al polvo, humo, escombros y trauma psicológico.
A 25 años de los ataques, el registro da seguimiento a unas 71 mil personas que estuvieron en el Bajo Manhattan durante o después del 9/11, entre ellas trabajadores de rescate y recuperación, empleados de la zona, residentes, niños y otros civiles, detalla un comunicado de prensa.
El Registro de Salud del WTC fue creado en 2002 por el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York y la Agencia Federal para el Registro de Sustancias Tóxicas y Enfermedades.
Desde 2009 cuenta con financiamiento del Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Sus investigaciones han permitido identificar problemas de salud asociados con la exposición al 9/11, entre ellos asma, otras enfermedades respiratorias, enfermedad por reflujo gastroesofágico, cáncer, trastorno por estrés postraumático (TEPT) y depresión. También ha documentado condiciones emergentes como enfermedades autoinmunes, pérdida auditiva y deterioro cognitivo.
"El Registro de Salud del World Trade Center ha sido esencial para comprender los efectos a largo plazo del 11 de septiembre sobre la salud y para asegurar que las personas que estuvieron expuestas sigan siendo atendidas, escuchadas, apoyadas y nunca olvidadas", afirmó el doctor Alister F. Martin, comisionado de Salud de Nueva York.
De acuerdo con el Departamento de Salud, casi 20 por ciento de los adultos expuestos a los acontecimientos del 9/11 han experimentado síntomas de TEPT, una proporción aproximadamente cuatro veces mayor que la registrada en la población general.
Los estudios también encontraron que quienes eran niños cuando ocurrieron los ataques presentaron el doble de probabilidades de desarrollar asma que la población general del estado de Nueva York.
Otra investigación relacionó la exposición a la nube de polvo con deterioro cognitivo. Más de uno de cada cinco participantes reportó problemas de confusión y pérdida de memoria.
El registro también ha contribuido a identificar efectos positivos posteriores al trauma. Aproximadamente uno de cada tres participantes reportó niveles moderados o elevados de crecimiento postraumático, relacionados con una mayor valoración de la vida, relaciones personales más sólidas y un mayor sentido de propósito.
El Departamento de Salud señaló que los hallazgos del registro han servido para orientar prácticas de atención médica, preparación ante desastres y programas de salud pública, además de apoyar la creación de registros para estudiar otras emergencias, como la pandemia de Covid 19 y la exposición al humo de incendios forestales.
El Registro continuará dando seguimiento a la salud de sus participantes, con especial atención al envejecimiento, la cognición, la preparación para emergencias y las consecuencias de la exposición a múltiples desastres.




