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BROOKLYN, Nueva York, EU, 12 de julio de 2026.- Laura Sandoval Herrera encontró en la ilustración infantil una manera de convertir las historias cotidianas en mundos llenos de color, personajes y pequeños detalles. Originaria de Querétaro, México, la artista llegó a Nueva York en 2018 para estudiar diseño industrial en Parsons School of Design, sin imaginar que una clase sobre libros experimentales para niños terminaría por cambiar el rumbo de su carrera.
Fue durante sus años universitarios cuando descubrió que su interés por el dibujo podía convertirse en una profesión. Sandoval tomó una asignatura dedicada a la creación de libros infantiles y, según recuerda, se enamoró inmediatamente del oficio.
“En cuanto tomé esa clase, no miré atrás nunca más”, explicó. La presencia en Nueva York de editoriales, librerías, agentes y profesionales del sector le permitió comenzar a construir un portafolio especializado después de graduarse.

La necesidad de encontrar trabajo para mantener su situación migratoria la llevó a dedicar buena parte de su primer año profesional a presentar sus ilustraciones y buscar oportunidades. Ese esfuerzo le permitió conseguir una representante y firmar sus primeros contratos editoriales. Desde entonces, se ha desempeñado como ilustradora y autora de libros infantiles, desarrollando una obra reconocible por el uso intenso del color y la abundancia de elementos visuales.
Sandoval afirma que su estilo apareció de forma gradual, mientras intentaba aprender de ilustradoras como Carson Ellis, Felicita Sala y Beatrice Alemagna. Para ella, una voz artística surge al observar el trabajo de otros autores, tratar de reproducir aquello que resulta atractivo y descubrir una expresión propia en las diferencias y los resultados inesperados.
“En esas fallas es donde encuentras tu estilo”, señaló.
El color constituye uno de los componentes centrales de su trabajo, una característica que relaciona con su infancia en México y con haber crecido rodeada de estímulos visuales. También prefiere crear composiciones cargadas de personajes, objetos y escenas secundarias, en lugar de imágenes minimalistas.
Su propósito es que los niños puedan regresar a una misma página y descubrir nuevos detalles en cada lectura.
Su inspiración surge principalmente de la vida real y de las historias de las personas que ha conocido desde que llegó a Nueva York. Durante el tiempo que vivió en el Lower East Side, conversó con residentes que le contaron cómo había cambiado el vecindario a lo largo de las décadas. Esos encuentros le hicieron comprender que una historia no necesita elementos sobrenaturales para resultar extraordinaria. “La vida puede ser muy mágica sin que la magia exista”, expresó.
Entre sus trabajos recientes se encuentra Celebrate the World: World Cup, publicado por Simon & Schuster como parte de una colección dedicada a festividades y tradiciones culturales. La editorial buscaba una ilustradora mexicana debido a que la Copa Mundial de 2026 se celebra en Estados Unidos, Canadá y México. Sandoval aceptó el proyecto por el interés de su familia en el fútbol y por la posibilidad de crear un libro que también entusiasmara a sus hermanos.
La obra, elaborada como un libro de cartón dirigido a niños de entre tres y seis años, presenta datos sobre la historia del torneo, los países campeones y la relación de distintas regiones con el fútbol. Entre sus ilustraciones se encuentra una celebración alrededor del Ángel de la Independencia, en Ciudad de México, imaginada por la artista como la escena que podría producirse si la selección mexicana ganara la Copa Mundial. El recorrido visual también incluye referencias a Brasil, Argentina, Alemania, Italia, Asia, África, Australia y los tres países anfitriones.
Sandoval trabaja además en What Dogs Don’t Know, escrito por James Preller y previsto para publicarse en 2027 por Clarion Books, sello de HarperCollins. El proyecto nació después de que la editorial descubriera las ilustraciones de perros que realizaba para obtener ingresos tras graduarse.
Para crear las páginas, la artista pinta por separado los fondos y los personajes, y luego reúne las imágenes en Photoshop, lo que le permite modificar colores, posiciones y composiciones. El libro contrapone aquello que los perros desconocen —como pilotar un avión o saber que existen ballenas bajo el mar— con capacidades que sí poseen, como asistir a personas, participar en rescates y acompañar a quienes atraviesan momentos de tristeza.




