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MANHATTAN, Nueva York, EU, 18 de octubre de 2026.- ¿Quién tiene el poder de contar las historias de América Latina y sus comunidades? Esta pregunta atravesó el panel Ver y ser visto: nuevos cineastas latines, realizado en El Museo del Barrio, en Manhattan, durante Making Latinidad: Un Encuentro de Arte e Ideas.
La conversación reunió a la cineasta indígena peruana Sisa Quispe, el director puertorriqueño Kristian Mercado y la documentalista fronteriza Karen Gaytán, quienes reflexionaron sobre la representación cultural y la necesidad de crear un cine independiente fuera de las estructuras tradicionales de la industria.
El encuentro formó parte de la programación del 15 de octubre, dedicada a explorar la identidad latina a través del arte, la cultura y el periodismo. Los tres cineastas coincidieron en la importancia de recuperar el control de sus propias narrativas, particularmente en comunidades que históricamente han sido representadas desde miradas externas.
Sisa Quispe, cineasta de ascendencia quechua y aimara, cuestionó la manera en que las poblaciones indígenas han sido romantizadas y reducidas al folclore en el cine y los medios de comunicación. La directora explicó que incluso ella, pese a crecer dentro de una familia indígena, tuvo que desaprender los prejuicios que había interiorizado a través de las imágenes y los discursos que la rodeaban.
“Al crecer, y al seguir aprendiendo a través de los medios y las películas, incluso escuchando a mi familia decir ‘mejorar la raza’, veía cómo en el cine nos mostraban como indígenas sin educación, como salvajes. Yo también llegué a creer esos estereotipos. Así que tuve que desaprenderlos y mirar dentro de mi historia familiar, dentro de mí misma”, expresó Quispe durante el panel, realizado en inglés.
La cineasta también cuestionó la contradicción de sociedades que celebran su herencia indígena como símbolo nacional, pero discriminan a las comunidades que mantienen vivas esas culturas. Puso como ejemplo a Perú, donde Machu Picchu es motivo de orgullo, mientras los manifestantes indígenas son descalificados por su origen.
“Una manera de romper con eso es humanizarnos, dejar de romantizarnos y dejar de mostrarnos solo como folclore. Estamos muy vivos y esa cultura tiene un origen, está profundamente conectada con las personas”, afirmó.
Para Quispe, contar historias desde su propia comunidad también significa reconocer sus contradicciones y complejidades, en lugar de construir representaciones idealizadas.
La directora recordó que creció escuchando los relatos de su madre y que esa tradición oral marcó profundamente su manera de entender el cine.
Aunque el lenguaje cinematográfico moderno tiene una historia relativamente reciente, sostuvo que las comunidades indígenas han transmitido conocimientos, memorias y enseñanzas a través de las historias desde mucho antes de la invención de la cámara.

El director y guionista puertorriqueño Kristian Mercado abordó las dificultades de financiar películas independientes, especialmente en territorios como Puerto Rico, donde considera que existe una infraestructura insuficiente para sostener la producción cinematográfica local.
“No tenemos muchos recursos en Puerto Rico dedicados al cine y, por nuestra relación colonial, prácticamente tenemos que salir de la isla para encontrarlos”, señaló.
Mercado comparó el proceso de conseguir financiamiento con planificar el robo de un banco, una metáfora sobre las estrategias necesarias para reunir recursos y sacar adelante una producción.
También cuestionó a quién controla las imágenes que llegan a las pantallas.
“Toma los recursos, toma la cámara, cuenta tu historia y no te preocupes por quién está a cargo”, expresó, al insistir en que los cineastas deben asumir un papel activo para transformar la industria.
El director criticó además la mirada con la que históricamente ciertos realizadores han representado a comunidades indígenas y racializadas, comparándola con la de exploradores que llegaban a territorios desconocidos. Para contrarrestar esas prácticas, defendió la descolonización del cine mediante decisiones concretas: contratar equipos diversos, seleccionar actores de manera auténtica y dar espacio a historias puertorriqueñas. “Creo que el cine también es político”, afirmó.
Crear cine desde la frontera y fuera de la industria
Por su parte, Karen Gaytán, cineasta documental y productora criada entre México y Texas, relató cómo su experiencia en la frontera la llevó a cuestionar las narrativas construidas por personas ajenas a ese territorio. Explicó que en Laredo, Texas, donde la infraestructura cinematográfica era limitada, impulsó junto a otros colaboradores la creación de Laredo Film Society en 2018, con el propósito de generar espacios comunitarios para ver, discutir y producir cine desde una perspectiva local.
En entrevista con Quadratín Hispano, Gaytán destacó que el principal aprendizaje del encuentro fue reconocer la posibilidad de construir alternativas a la industria tradicional.
“Me gustó mucho que la plática se enfocó en cómo podemos crear nuestros propios ecosistemas afuera de una industria o una máquina que tiene una idea muy firme de cómo proyectar al pueblo latinoamericano”, expresó.
La documentalista también insistió en que mantener vínculos con América Latina requiere una relación constante con las comunidades retratadas.
“Soy una cineasta fronteriza y cuento historias de la frontera, y para mí es muy importante estar en conexión constante con las comunidades que trato de proyectar en mi trabajo. Todo está basado en la conexión y en la escucha”, afirmó.
Gaytán añadió que hacer cine implica cuestionar las ideas preconcebidas sobre los territorios y trabajar desde la colaboración.

El panel cerró con una reflexión compartida sobre la necesidad de construir espacios independientes de producción y exhibición, donde las comunidades puedan verse representadas sin depender exclusivamente de las grandes instituciones.
En una ciudad atravesada por múltiples experiencias migratorias como Nueva York, los realizadores plantearon que la diversidad del cine latino no reside en una identidad uniforme, sino en las historias y perspectivas de quienes reclaman el derecho a narrarse a sí mismos.




