Embiste camioneta a un autobús escolar en Nueva York por distracción
QUEENS, Nueva York, EU, 9 de mayo de 2026.- La senadora estatal Jessica Ramos reunió a activistas, abogados, médicos y organizaciones comunitarias en el foro “Detrás del ajetreo: La realidad del trabajo, la supervivencia y la explotación”, un encuentro que abordó cómo la trata de personas, la explotación laboral y la explotación sexual continúan creciendo en comunidades inmigrantes vulnerables de Queens, especialmente en el corredor de la avenida Roosevelt.
Durante el inicio del evento, Ramos vinculó directamente la precariedad migratoria con el crecimiento de las redes criminales. “La falta de permisos de trabajo no deja que las personas puedan alcanzar esa estabilidad tan anhelada y hay actores maliciosos que se quieren aprovechar de esas brechas”, expresó la legisladora ante los asistentes.
La senadora describió cómo muchas personas recién llegadas terminan cayendo en manos de organizaciones criminales transnacionales que operan en la zona.
“Puede llegar una pandilla transnacional como las que tenemos sobre la Roosevelt, que se aprovechan del desespero de las personas. Si son mujeres, para traficarlas a la prostitución; si son hombres, para traficarlos como albañiles”, afirmó Ramos, quien además alertó sobre prácticas de préstamos ilegales conocidos como “gota a gota”.
Ramos insistió en que arrestar únicamente a las mujeres explotadas en la avenida Roosevelt no resuelve el problema. “Arrestar a esas mujeres en realidad no hace nada, solamente garantiza que va a haber una nueva ola de mujeres que son explotadas”, sostuvo. Según ella, la raíz del problema está en organizaciones criminales internacionales y pidió una mayor intervención federal para enfrentar estas redes.
La discusión también se centró en los derechos de los inmigrantes indocumentados. Ramos recordó que en Nueva York todas las personas conservan derechos laborales sin importar su estatus migratorio. “Aquí las personas tienen derecho a que se les pague por cada hora de trabajo hecho”, dijo, mientras denunciaba que el robo salarial es una práctica frecuente en comunidades vulnerables del distrito.

Uno de los aspectos que más preocupó a los panelistas fue el uso de redes sociales y plataformas digitales para captar víctimas. Ramos explicó que actualmente los traficantes recurren al engaño emocional para manipular a jóvenes inmigrantes.
“Un hombre puede demostrar ser amable, ofrecerle una habitación en un apartamento, luego quiere cobrársela y la está prostituyendo”, relató la senadora al resumir las conclusiones del panel matutino.
En el primer panel, la visión jurídica fue desarrollada por Estelle Davis, quien explicó que las víctimas de trata, incluso si son indocumentadas, pueden buscar ayuda a través de la línea nacional contra la trata de personas. “Si usted está en peligro físico inmediato, llame al 911”, indicó Davis, quien aclaró que existen mecanismos para acceder a protección, refugio y asistencia social sin necesidad de colaborar obligatoriamente con investigaciones criminales.
La abogada explicó que muchas víctimas permanecen atrapadas por dinámicas complejas de control psicológico y económico. Recordó el caso de un trabajador explotado durante una década sin descanso alguno.
“Trabajó para el mismo empleador durante diez años y nunca tuvo un día libre”, contó Davis. Según relató, cuando finalmente le negaron el único feriado prometido, el hombre decidió buscar ayuda porque “ya no podía soportarlo más”.
Davis también compartió historias de mujeres trabajadoras domésticas aisladas completamente de la sociedad. En uno de los casos, una víctima logró escapar gracias a una conversación casual en una iglesia local.
“No mereces ser tratada así. Hay servicios disponibles”, recordó la abogada sobre las palabras que otra mujer le dijo a la víctima, convirtiéndose en el impulso que necesitaba para abandonar la situación de explotación.
Desde el ámbito comunitario, Nathaly Rubio-Torio, líder de Voces Latinas, aseguró que muchas sobrevivientes siguen sin sentarse en espacios públicos de discusión por miedo a represalias. “Están asustadas. Tienen hijos, tienen esposos”, expresó Rubio-Torio, quien agregó que muchas mujeres ni siquiera identifican que están siendo víctimas de trata porque intercambian sexo simplemente para sobrevivir.

Rubio-Torio relató que su organización realiza trabajo de alcance directamente en Roosevelt Avenue mediante promotoras de salud y personal que, en muchos casos, ha vivido experiencias similares a las de las víctimas.
“La participación culturalmente sensible ayuda a que las personas se abran sobre sus circunstancias”, señaló la activista, destacando que el vínculo de confianza es fundamental para identificar casos de explotación.
La directora de Voces Latinas advirtió además que la trata muchas veces ocurre dentro de las propias familias. “¿Y si tu traficante fuera tu propia madre?”, cuestionó frente al público. Rubio-Torio relató que en ocasiones las jóvenes son manipuladas emocionalmente para entregar todos sus ingresos al hogar bajo sentimientos de culpa y dependencia económica.
La perspectiva médica llegó de la mano de Denali Fernando, profesora de medicina de urgencias del Mount Sinai/Elmhurst Hospital y directora ejecutiva del Centro Libertas para los Derechos Humanos. Fernando explicó que su programa nació para atender sobrevivientes de tortura, persecución y violencia sexual mediante servicios médicos, psicológicos, legales y sociales integrales. “La emergencia es realmente la red de seguridad”, afirmó la especialista al describir el papel que cumplen los hospitales públicos para poblaciones vulnerables.
Uno de los momentos más impactantes del foro ocurrió cuando Fernando relató un caso real que evidenció las fallas del sistema médico para detectar víctimas de trata.
La doctora contó que una adolescente embarazada fue llevada a emergencias por el mismo hombre que la mantenía capturada, luego de que él intentara practicarle un aborto usando “una botella de vidrio rota”. La joven sufrió un aborto séptico grave, fue hospitalizada y atendida por distintos departamentos médicos, pero nadie identificó que el acompañante era su traficante. “Fue dada de alta de regreso con su traficante”, relató Fernando, provocando conmoción entre los asistentes.
La especialista aseguró que ese caso transformó la manera en que muchos hospitales abordan la capacitación sobre trata humana. “Fue una falla enorme de nuestra parte”, reconoció Fernando, quien explicó que hoy trabajan para entrenar personal médico capaz de detectar señales de coerción, violencia o explotación detrás de lesiones aparentemente comunes.
Para la doctora, la clave está en construir confianza con pacientes que viven aterrados por su situación migratoria o por las amenazas de sus explotadores.
Al cierre del foro, los panelistas coincidieron en que el combate contra la trata de personas no puede limitarse a operativos policiales. La educación comunitaria, la protección de derechos laborales, el acceso a salud y el trabajo coordinado entre organizaciones sociales, hospitales y autoridades fueron señalados como herramientas esenciales para enfrentar una problemática que continúa creciendo silenciosamente en uno de los corredores migratorios más transitados de Nueva York.




