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MANHATTAN, Nueva York, EU, 19 de agosto de 2026.- La eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para ciudadanos de varios países genera preocupación entre los neoyorquinos, quienes consideran que la medida puede obligar a miles de inmigrantes que llevan años viviendo y trabajando legalmente en Estados Unidos a abandonar el país.
El TPS permite a personas procedentes de naciones afectadas por conflictos armados, desastres u otras situaciones extraordinarias residir y trabajar temporalmente en territorio estadounidense. La administración de Donald Trump ha avanzado en la terminación de las protecciones para ciudadanos de múltiples países, entre ellos Haití, Honduras, Nicaragua, Nepal, Afganistán, Siria y Somalia.
Para John, residente de Nueva York, retirar estas protecciones resulta difícil de justificar desde una perspectiva humana.
"Suena terrible", aseguró al recordar que gran parte de las familias estadounidenses tiene antecedentes migratorios. "En algún momento todos vinimos de algún lugar. Me sentiría terrible si algo así le pasara a alguien de mi familia. No veo por qué debería pasarle a nadie", expresó.
Una opinión similar tiene Elena Castro, quien considera injusto que personas que han trabajado durante años en Estados Unidos tengan que regresar repentinamente a países de los que salieron precisamente por condiciones difíciles.
"Estas personas vinieron aquí por sus vidas y han estado trabajando durante muchos años, y de repente mandarlas de regreso a su país para empezar una nueva vida es muy, muy difícil", señaló.
Castro destacó además la participación de estos inmigrantes en la fuerza laboral y aseguró que muchos "trabajan muy duro".
La situación tiene particular relevancia en Nueva York por el peso de trabajadores con TPS en sectores como el cuidado de adultos mayores y personas con discapacidad.
La terminación del TPS para Haití entró en vigor el 27 de julio de 2026 y afectó a una población de alrededor de 330 mil beneficiarios en Estados Unidos.
Cerca de 21 mil haitianos con esta protección trabajaban como cuidadores o asistentes de enfermería y atendían a aproximadamente 77 mil pacientes, según un análisis de datos del Censo citado por Reuters. Organizaciones de atención médica en Nueva York ya han reportado despidos y dificultades para cubrir esas posiciones.
Barrington Buckner calificó la decisión como "absolutamente absurda" y cuestionó que Estados Unidos retire la protección a personas que llegaron huyendo de situaciones peligrosas.
"¿Por qué estás tomando a estas personas que ya vienen de una situación peligrosa y después haces que se sientan inseguras en un país donde buscaron protección?", preguntó. Buckner dijo que le gustaría que el Gobierno federal reconsiderara la medida.
Vianey Hernández relacionó el debate con la experiencia de su propia familia. Sus padres son inmigrantes y han trabajado durante años en Estados Unidos, explicó, por lo que imaginar que pudieran encontrarse en una situación similar le resulta especialmente preocupante.
"Mi corazón está con todos los inmigrantes que vienen aquí buscando una buena vida", manifestó Hernández, quien calificó la eliminación de estas protecciones como una medida perjudicial para las comunidades migrantes.
El alcance de los cambios va más allá de Haití. Durante la segunda administración Trump, el Departamento de Seguridad Nacional ha impulsado la terminación del TPS para ciudadanos de más de una decena de países.
En junio de 2026, la Corte Suprema limitó la capacidad de los tribunales para revisar algunas de esas decisiones, lo que permitió avanzar con la cancelación de las protecciones para haitianos y sirios y abrió el camino para otras nacionalidades.
Las autoridades federales sostienen que el TPS fue concebido como una protección temporal y que debe terminar cuando consideran que las condiciones que justificaron una designación ya no se cumplen.




