Exigen reinstalar a líderes sindicales despedidos en Brooklyn
QUEENS, Nueva York, EU, 8 de mayo de 2026.- En medio del endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, miles de migrantes sin documentos en Nueva York enfrentan hoy un escenario marcado por la incertidumbre y el temor a las redadas de ICE. Desde Jackson Heights, uno de los barrios más diversos de Queens, la abogada Nuala O’Doherty-Naranjo insiste en que el primer paso para resistir es mantenerse informado, construir comunidad y no caer en el aislamiento.
El Jackson Heights Immigrant Center nació en 2022, cuando O’Doherty-Naranjo comenzó a encontrarse con familias indígenas ecuatorianas, muchas de ellas hablantes de kichwa, que llegaban al vecindario buscando ayuda básica para sobrevivir en la ciudad. No eran únicamente consultas migratorias: las familias necesitaban saber cómo inscribir a sus hijos en la escuela, cómo acceder a servicios y cómo empezar una nueva vida en Nueva York.
Con el paso de los meses, la organización creció junto al flujo migratorio que atravesó la ciudad entre 2022 y 2024.
Según la abogada, muchas de esas familias llegaron con la esperanza de regularizar su situación bajo procesos de asilo y permisos de trabajo impulsados durante la administración Biden. Sin embargo, con la llegada de Donald Trump al poder, “ahora se les dice que deben esconderse y vivir en las sombras”, advierte la directora del centro.
Frente a ese escenario, O’Doherty-Naranjo recomienda a los migrantes evitar cualquier situación que pueda ser utilizada por las autoridades migratorias para catalogarlos como criminales. Entre sus principales consejos están:
La abogada explica que incluso faltas menores pueden terminar siendo utilizadas como argumento para procesos de deportación.

Respecto a los trámites migratorios, la experta en derecho dice que hay que tener especial cautela con quienes prometen soluciones migratorias rápidas, pues muchos abogados cobran miles de dólares por iniciar solicitudes sin explicar claramente las probabilidades reales de éxito.
“Los abogados no son trabajadores de milagros”, afirma, al insistir en que cada familia debe hacer preguntas concretas sobre casos similares y mantenerse actualizada, ya que las políticas migratorias cambian constantemente.
Otro de los puntos que subraya es la importancia de buscar asesoría antes de acudir a una cita con ICE o a una audiencia judicial.
La abogada insiste en que ninguna persona debería enfrentar sola esos procesos y recomienda acercarse a organizaciones sin fines de lucro, consultas legales o grupos comunitarios capaces de orientar sobre derechos básicos y estrategias legales.
Además del acceso a información, O’Doherty-Naranjo considera fundamental que los migrantes construyan raíces en sus barrios. Recomienda participar en asociaciones escolares, iglesias, actividades comunitarias y redes vecinales.
“Esas son las personas que te van a proteger si las cosas salen mal”, señala, al explicar que la organización comunitaria puede convertirse en un mecanismo de apoyo y protección frente al miedo y el aislamiento.
Desde su creación, el Jackson Heights Immigrant Center ha ayudado a más de cinco mil 800 familias a presentar solicitudes de asilo y permisos de trabajo. La organización también trabaja con jóvenes menores de 21 años que podrían calificar a programas especiales de protección migratoria y mantiene una red comunitaria de más de cinco mil personas en grupos de WhatsApp, donde comparten información sobre clases de inglés, empleos, vivienda y cambios legales.
El debate migratorio también ocurre en paralelo a nuevas medidas impulsadas por el estado de Nueva York para limitar la cooperación con ICE. Entre ellas se encuentra la prohibición de que agentes migratorios operen con el rostro cubierto, así como restricciones para usar cárceles locales para detener migrantes o ingresar a hospitales, escuelas, iglesias y viviendas sin una orden judicial.
La gobernadora Kathy Hochul defendió estas políticas, asegurando que buscan proteger la dignidad y los derechos de las familias migrantes frente al endurecimiento federal.
Dentro del centro migrante, decenas de voluntarios trabajan en diferentes áreas de apoyo legal y acompañamiento comunitario.
Nancy Tituaña colabora en procesos relacionados con solicitudes de asilo y visas para víctimas de delitos, explica que muchas personas sin documentos desconocen que pueden acceder a mecanismos de protección migratoria tras sufrir asaltos, violencia física u otros crímenes graves.
La organización ayuda a evaluar reportes policiales y preparar la documentación necesaria para solicitar autorizaciones fiscales que permitan avanzar en esos procesos.

Por su parte, Luz Toaquiza trabaja en apelaciones y solicitudes para que audiencias migratorias puedan realizarse de forma virtual. Esta modalidad ha cobrado especial importancia tras los recientes arrestos de ICE en cortes migratorias de Nueva York. Según Toaquiza, buscar ayuda con anticipación es clave, ya que algunos jueces no aceptan estas solicitudes y los trámites requieren preparación previa.
Finalmente, Jennifer Chango Criollo acompaña casos de menores migrantes elegibles para estatus juvenil especial, dirigido a jóvenes que han sufrido abandono, abuso o la pérdida de uno de sus padres. Chango dice que muchas familias desconocen que pueden acceder a beneficios como permisos de trabajo o números de seguro social mediante estos programas.

Chango también señala que el acompañamiento en español y el acceso a información clara son esenciales para que los migrantes pierdan el miedo a acercarse para buscar ayuda legal.




