Resalta magistrada panameña homenaje a su país con Little Panama Way
MANHATTAN, Nueva York, EU, 25 de septiembre de 2026.- El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, llevó este viernes ante la Asamblea General de Naciones Unidas la histórica disputa con India por Cachemira, al recordar el enfrentamiento militar que puso el año pasado a dos potencias nucleares al borde de una guerra abierta y advertir que cualquier intento de restringir el agua que corresponde a su país será considerado “un acto de guerra”.
“Hace un año, Pakistán enfrentó una agresión externa de India bajo un falso pretexto”, afirmó Sharif, al presentar la versión de Islamabad sobre los cuatro días de enfrentamientos de mayo de 2025.
Aquella escalada se produjo después de que hombres armados mataran a 26 personas en la Cachemira administrada por India. Nueva Delhi responsabilizó a elementos vinculados con Pakistán, mientras Islamabad negó cualquier participación y pidió una investigación independiente.
Cachemira permanece dividida entre India y Pakistán desde la partición de 1947. Ambos países reclaman la región en su totalidad, aunque cada uno administra una parte, y han librado dos de sus guerras por ese territorio.
La disputa volvió a convertirse en un punto crítico en 2025, cuando ambos ejércitos intercambiaron ataques con misiles, drones y aviones de combate en el enfrentamiento más intenso entre las dos potencias nucleares en casi tres décadas.
Sharif agradeció directamente al presidente estadounidense, Donald Trump, por su participación en la desescalada.
“Gracias al liderazgo decidido y visionario del presidente Donald Trump, cientos de millones de vidas en el sur de Asia fueron salvadas”, declaró. Y agregó: “Su intervención llegó en un momento decisivo, cuando dos vecinos con armas nucleares estaban al borde de una guerra total”.
La participación estadounidense continúa siendo motivo de desacuerdo entre las partes. Pakistán ha atribuido a Trump un papel determinante en el cese de hostilidades y Estados Unidos participó en los esfuerzos diplomáticos que precedieron al alto el fuego del 10 de mayo. India, sin embargo, ha rechazado la versión de que Washington mediara el acuerdo y sostiene que el fin de las operaciones fue decidido directamente entre Nueva Delhi e Islamabad.
Para Sharif, evitar una nueva confrontación requiere resolver la cuestión de Jammu y Cachemira.
“Durante ocho décadas, el pueblo de Cachemira ha esperado que Naciones Unidas cumpla su solemne compromiso de un plebiscito libre e imparcial”, afirmó, antes de prometer que Pakistán mantendrá su “apoyo diplomático, político y moral” a los cachemires hasta que puedan ejercer, según dijo, su derecho a la autodeterminación.
“Cachemira ha sido y siempre será la vena yugular de Pakistán”, sentenció.
El primer ministro llevó después la tensión bilateral al terreno de los recursos hídricos y cuestionó la decisión de India de mantener en suspenso su participación en el Tratado de las Aguas del Indo.
“Las aguas compartidas del sistema del río Indo son la sangre vital no solo para el pueblo de Pakistán, sino para toda la región”, dijo. “El agua nunca debe convertirse en un arma. Los ríos deben alimentar a las naciones, no dividirlas”.
India suspendió en abril de 2025 el tratado de 1960, mediado por el Banco Mundial, después del ataque en Cachemira. El acuerdo distribuye las aguas del Indo y sus afluentes entre ambos países y resulta especialmente importante para Pakistán, donde esos ríos abastecen gran parte de la agricultura. En ese momento, Nueva Delhi vinculó su decisión con sus acusaciones de apoyo pakistaní al terrorismo transfronterizo, algo que Islamabad niega.
Sharif fue explícito sobre las consecuencias que tendría una eventual interrupción del suministro.
“Cualquier intento de detener, impedir o desviar la parte de las aguas que corresponde a Pakistán será tratado como un acto de guerra”, advirtió. “India no debe equivocarse al respecto”.
La disputa por el agua añade así otro elemento de riesgo a una relación entre dos Estados que poseen armas nucleares y que apenas un año atrás protagonizaron su peor enfrentamiento militar en décadas.
Sharif también dedicó parte de su discurso al aumento de la islamofobia.
“El alarmante incremento de la islamofobia es profundamente preocupante, mientras los musulmanes enfrentan discursos de odio, discriminación, ataques contra mezquitas y profanaciones del Sagrado Corán”, afirmó.
El primer ministro acusó además a la ideología Hindutva vinculada al RSS en India de alimentar el odio religioso y mencionó episodios de violencia y restricciones contra musulmanes. Estas acusaciones formaron parte de la posición presentada por el gobierno pakistaní ante la Asamblea General.
“El odio religioso no debe tener lugar en este mundo”, concluyó Sharif en ese segmento de su intervención, dentro de un discurso en el que presentó el diálogo como única vía para impedir que la histórica rivalidad entre India y Pakistán vuelva a desembocar en una confrontación de consecuencias impredecibles.
Al cerrar su discurso insistió: “La guerra es una elección. La paz también es una elección” y aseguró que Pakistán ha escogido “el diálogo sobre la confrontación” y “la paz sobre la guerra”.




