Promueven atención inmediata a jóvenes con crisis mental en NJ
Fort Lee, Nueva Jersey, EU, 7 de mayo de 2027.- No hubo nervios. Esa fue, quizás, la revelación más llamativa de la noche: tres de los jugadores más importantes en la historia del fútbol estadounidense confesaron que, en los momentos más grandes de sus carreras, simplemente fueron a jugar.
John Harkes y Tony Meola, exjugadores de la selección de Estados Unidos durante los mundiales de 1990 y 1994, describieron con detalle lo que significa liderar bajo presión y lo que esperan de la selección estadounidense en la Copa del Mundo de 2026, que se disputará en estadios de casa.
“Nunca pensé demasiado en ello. Yo era un chico de 20 años de Kearny y nada de eso me afectaba”, dijo Meola al recordar el histórico partido de clasificación contra Trinidad y Tobago en 1989. “Pero entendíamos el momento. Si podíamos ganar ese día, en ese calor, en ese estadio, podíamos llevar el deporte a otro lugar”.

Harkes, capitán de la selección durante gran parte de su carrera, explicó su filosofía de liderazgo: consistencia por encima de todo.
“No puedes tener muchos altos ni muchos bajos. Tienes que ser esa persona todos los días”. Y añadió algo más: “Si alguna vez jugaron con alguien que quisiera ganar más que yo, me gustaría saberlo. Eso era lo único que me importaba”.
Para la generación actual, encabezada por Christian Pulisic, Weston McKennie y compañía, aconsejaron un par de cosas.
“Lo que ellos no entienden todavía es el impacto que van a tener sobre los aficionados que hoy no siguen el fútbol”, dijo Meola, quien trabaja actualmente en medios. “En 1994, fueron esos hinchas los que se convirtieron en la base del deporte. Eso va a pasar de nuevo”.
En cuanto al futuro de los futbolistas y las nuevas generaciones, Harkes afirmó: “Cuando se alinean en el campo y representan al país, son uno de once entre millones de niños que sueñan con estar ahí. Eso no es una carga. Es el privilegio que siempre quisiste”.

Un asistente señaló que el modelo de pay to play está dejando fuera a los mismos tipos de jugadores que produjo Kearny. Harkes lo reconoció sin titubeos.
“El sistema está roto. Hay niños que se pierden todos los días porque no pueden pagarlo. Necesitamos cambiarlo”, afirmó.




