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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 5 de octubre de 2026.- El paso del reciente nor'easter provocó daños en playas y dunas de Nueva Jersey, con al menos 10 tramos costeros catalogados con erosión severa, según una evaluación realizada por el Departamento de Protección Ambiental de Nueva Jersey (NJDEP).
La inspección fue realizada entre el 28 y el 30 de septiembre por especialistas de la Oficina de Ingeniería Costera, quienes analizaron 240 puntos distribuidos en 81 segmentos de costa tras varios días de fuertes vientos del noreste y una tormenta que afectó la región entre el 21 y el 28 de septiembre.
Los resultados muestran que 53 tramos registraron erosión leve, 18 presentaron daños moderados y 10 sufrieron erosión severa en playas o dunas.
Entre las zonas más afectadas figuran Sea Bright, Bay Head, Cliffwood Beach, Atlantic City, Stone Harbor, North Wildwood, Brigantine y varios sectores de Long Beach Island, incluidos Holgate, Beach Haven y Brant Beach.
En Cliffwood Beach, una de las áreas más impactadas, las autoridades reportaron daños severos en la playa y las dunas. La tormenta arrastró arena hacia Ocean Boulevard, provocó inundaciones y dejó escombros en calles cercanas, además de daños en infraestructura vial, barandillas y canchas deportivas.

Los expertos señalaron que, aunque gran parte de la costa resistió el evento, la combinación de varios días consecutivos de fuertes vientos del noreste y el posterior nor'easter generó un aumento del oleaje, erosión acelerada de playas, exposición de estructuras de protección costera y daños en accesos y pasarelas sobre las dunas.
Entre los efectos documentados se encuentran escarpes pronunciados en dunas, pérdida de arena en extensas zonas costeras, acumulación de escombros y frecuentes episodios en los que las olas alcanzaron las partes superiores de playas y estructuras defensivas.
El informe también señala que varias de las localidades más afectadas corresponden a puntos críticos históricos de erosión, donde factores geográficos y el desarrollo costero han contribuido a una mayor vulnerabilidad frente a tormentas.
Durante el fenómeno meteorológico, las boyas ubicadas frente a la costa registraron olas de hasta 18 pies de altura, mientras que algunas áreas reportaron ráfagas de viento superiores a 60 millas por hora. En Long Beach Island se registró una ráfaga de hasta 74 mph.
A pesar de los daños observados, el NJDEP indicó que parte de la arena desplazada permanece dentro del sistema costero y podría regresar gradualmente a las playas durante periodos de condiciones marítimas más tranquilas.

Sin embargo, varias comunidades podrían requerir trabajos adicionales de recuperación y protección costera mientras continúan evaluando el impacto total de la tormenta.




