Nombra alcalde de Jersey City a nuevo director de Obras Públicas
PRINCETON, Nueva Jersey, EU, 15 de abril de 2026.- La Ruta 3 en North Bergen quedó completamente reabierta a las 8:30 horas de este miércoles, luego de que un tren de carga de CSX se descarrilara la tarde del martes y dejara 13 vagones fuera de las vías cerca de Tonnelle Avenue, alrededor de las 15:15 horas.
Uno de los vagones transportaba acetato de etilo, una sustancia altamente inflamable que presentó una fuga controlada por equipos de emergencia. Otros dos vagones contenían propano y hexaldehído, ambos materiales peligrosos, aunque sin derrames registrados. Las autoridades confirmaron que no hubo incendios, heridos ni riesgo para la comunidad.
La causa del descarrilamiento aún no ha sido determinada y la investigación continúa. De acuerdo con la Administración Federal de Ferrocarriles, incidentes de este tipo suelen estar relacionados con fallas mecánicas, problemas de infraestructura o errores humanos.
El comisionado de Seguridad Pública, Alan Pascual, señaló que fue “un alivio absoluto” que no se tratara de un tren de pasajeros, ya que el impacto habría sido mayor. En la misma línea, la gobernadora Mikey Sherrill agradeció en su cuenta de X la labor de los equipos de primera respuesta y destacó que no hubo lesionados.
El servicio de New Jersey Transit no resultó afectado y las vías fueron despejadas durante la noche. Las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar qué provocó el accidente.
El asambleísta Clinton Calabrese calificó el descarrilamiento como un recordatorio de la importancia de reforzar la seguridad ferroviaria, especialmente en comunidades densamente pobladas como las de Nueva Jersey. Destacó que en los últimos años ha aumentado la preocupación por el transporte de materiales peligrosos por tren.
En ese contexto, subrayó la relevancia de su legislación A4460, recientemente firmada por el estado, que establece medidas como la obligación de contar con al menos dos operadores en trenes que transportan sustancias peligrosas y la implementación de sistemas avanzados de detección en las vías para identificar fallas mecánicas antes de que provoquen incidentes.
Calabrese aseguró que estas medidas buscan reducir la probabilidad de descarrilamientos y mejorar la capacidad de prevenir condiciones peligrosas, aunque reconoció que la ley enfrenta desafíos legales por parte de la industria ferroviaria.




