Gradúan a dueños de pequeños negocios en Nueva Jersey
PRINCETON, Nueva Jersey, UE, 15 de mayo de 2026.- Más de 10 millones de hispanos son dueños de casa en Estados Unidos. Muchos de ellos firmaron documentos el día del cierre sin entender del todo qué están firmando ni quién estaba coordinando la transacción.
Iham Quijano, especialista en bienes raíces y propietario de Enterprise Title Service, con sede en Princeton, Nueva Jersey, lleva años explicándole a compradores, muchos de ellos hispanos y primerizos, qué es exactamente lo que su empresa hace y por qué es indispensable.
“Nosotros somos la parte intermedia que conecta la transacción entre el lado del comprador y el lado del vendedor, incluido el banco que está dando el préstamo al comprador”, afirma Quijano en entrevista con Quadratín Hispano.

En 2025, el número de propietarios hispanos en Estados Unidos alcanzó un récord histórico de 10,2 millones, con 441 mil nuevos propietarios sumados en un solo año, el mayor aumento anual para cualquier grupo racial o étnico.
Los hispanos representan el 13,9 por ciento del crecimiento total de propietarios en el país y casi el 93 por ciento de toda la formación de nuevos hogares.
El proceso comienza cuando el comprador encuentra la propiedad, hace su oferta, considera la preaprobación del banco y firma el contrato de compra, idealmente revisado por un abogado. Solo entonces entra la compañía de títulos.
“Una vez que ese contrato está listo, envían la información a una compañía de títulos y de ahí nosotros empezamos nuestro trabajo”, explica Quijano.
Y ese trabajo tiene dos responsabilidades centrales que Quijano describe: verificar la historia de la propiedad y ejecutar el cierre de forma legal y ordenada.
La primera responsabilidad es confirmar que la persona o entidad que vende la propiedad tiene, efectivamente, el derecho legal de venderla.
“Queremos asegurarnos de que el comprador esté tratando con el vendedor legal de la propiedad”, dice Quijano.
Eso no siempre es obvio. La propiedad puede pertenecer a una LLC, una corporación o un fideicomiso, lo que requiere verificar quiénes son los dueños detrás de esa entidad legal. En otros casos, la propiedad es parte de un patrimonio: alguien falleció y uno de sus herederos está intentando venderla.
“Nosotros tenemos que hacer estudios detallados con los documentos del condado para asegurarnos de que nuestro comprador está trabajando con el vendedor que puede vender la propiedad legalmente”, dice Quijano.
Además, la compañía de títulos rastrea todas las deudas existentes sobre esa propiedad, hipotecas anteriores, embargos e impuestos sin pagar, y verifica que no solo hayan sido saldadas, sino que también hayan sido removidas formalmente de los registros públicos.
Una deuda pagada, pero no eliminada del registro, puede reaparecer como un problema legal para el nuevo propietario, explica el especialista en bienes raíces.

La segunda gran función ocurre el día del cierre. La compañía de títulos recibe el depósito del comprador, coordina con el banco para recibir los fondos del préstamo y calcula exactamente cuánto dinero adicional debe aportar el comprador para completar la transacción. Luego supervisa la firma y notarización de todos los documentos del banco y verifica que el vendedor haya entregado los documentos legales necesarios para transferir la propiedad.
El más importante de esos documentos es el deed o escritura, en español.
“Ese es el documento que el vendedor firma confirmando que le está transfiriendo la propiedad al comprador”, explica Quijano. “Es notarizado y nosotros lo tenemos que archivar con los registros públicos, confirmando que hubo una transferencia legal de esta propiedad”.
Una vez archivado el deed con el condado, el comprador recibe su copia. Ese papel, en términos prácticos, prueba que la propiedad es suya.




