Celebran el amor con flores y trabajo arduo en Santos Flower LLC
CLIFTON, Nueva Jersey, EU, 10 de febrero de 2026.- El Día de los Enamorados no significa lo mismo para todos. Para algunos es una excusa para celebrar el amor con un pequeño detalle; para otros, una jornada cargada de expectativas y sentimientos. Pero para quienes trabajan entre flores, cajas y refrigeradores industriales, el 14 de febrero es sinónimo de jornadas largas, logística intensa y responsabilidad absoluta.
En el norte de Nueva Jersey, Santos Flower LLC vive uno de sus días más agitados del año. Su dueño, Joseph Santos, se mueve con rapidez entre pasillos llenos de flores de todos los tipos y colores: rojas, rosadas, doradas, azules, negras e incluso plateadas, mientras supervisa pedidos, entregas y equipos de trabajo.
La tienda principal, ubicada en Clifton, se convierte en el epicentro de una operación que se multiplica en vísperas de San Valentín.
Detrás de cada ramo hay una logística precisa. Santos cuenta con un cuarto de refrigeración con capacidad para miles de flores. En un periodo normal, recibe pedidos dos veces por semana. Pero en San Valentín, el ritmo se acelera: tres entregas semanales y hasta 200 paletas de cajas de rosas, frente a las 50 que recibe en un mes regular.

Todo esto para abastecer sus tres floristerías y atender a distintos tipos de clientes, desde compradores individuales hasta eventos especiales.
“Hay que prepararse física y mentalmente”, explica Santos en entrevista con Quadratín Hispano.
“Para la temporada de San Valentín toca un trabajo muy duro, de día y de noche. También es importante cuidarnos, porque hay mercancía en el suelo, muchas cosas pasando al mismo tiempo. Todo requiere atención”, añade Santos.
Esa preparación también se refleja en el equipo humano. De una plantilla habitual de 20 personas, la operación crece hasta 50 trabajadores durante esta temporada alta. Entre ellos está Yahaira, quien trabaja en la floristería desde 2021.
“Nos encanta ver a las personas enamoradas que llegan y no saben qué escoger de tantas opciones. Yo siempre les recomiendo lo más popular: las rosas rojas”, comenta con una sonrisa.

En apenas cuatro años, la familia Santos ha abierto tres locales: el primero en Garfield, el segundo en Fair Lawn y el tercero, el más grande, en Clifton. Al frente de este proyecto también está María Rivera, esposa de Joseph y copropietaria del negocio.
Vamos por más
La demanda no solo llega de clientes que entran al local. Plataformas como DoorDash y Uber Eats se vuelven clave durante estas fechas. Solo el año pasado, Santos Flower generó más de 70 mil dólares en ventas a través de estas aplicaciones, con entregas que recorrieron todo el norte del estado e incluso cruzaron hasta Nueva York.
“En cuatro años hemos logrado abrir tres locales”, afirma Rivera. “Queremos seguir creciendo y abrir más sucursales. El negocio está creciendo en muy poco tiempo.”
Joseph explica que las flores se conservan en grandes refrigeradores que les permiten durar hasta dos semanas más en “óptimas condiciones” y llegan principalmente de Colombia y Ecuador.
Los ramos más solicitados combinan rosas con lirios, una elección clásica que se mantiene firme año tras año. Sin embargo, recientemente las rosas negras se han vuelto sorprendentemente populares.
“Las rosas negras son muy buscadas en San Valentín; el año pasado fue el color que primero se acabó”, recuerda Santos.
De vendedor ambulante a empresario
Hace tres décadas, Joseph Santos comenzó vendiendo flores en la calle, frente a un supermercado. Hoy, 30 años después, es dueño de tres floristerías en el norte de Nueva Jersey. Él atribuye su éxito a la constancia, la perseverancia y, como dice, a estar “bendecido por las personas que ha conocido y que lo han ayudado en el camino.”

Y cuando pasa el 14 de febrero, el trabajo no se detiene. Llega el momento de limpiar, reabastecer y volver a empezar.
“Después de las fechas especiales queda todo vacío”, explica Santos. “Pero los cumpleaños, los bautizos y los eventos continúan de manera normal. Aquí el trabajo nunca para.”
En medio del frío de los refrigeradores y la presión de las fechas especiales, la historia de Santos Flower refleja el esfuerzo de un negocio hispano que creció desde la calle hasta convertirse en un referente local, llevando flores, y también historias de perseverancia, a miles de hogares en Nueva Jersey.


