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PRINCETON, Nueva Jersey, EU, 22 de mayo de 2026.- Hay políticos que suben, políticos que caen y políticos que simplemente permanecen. James Michael Cahill, a quien nadie en New Brunswick llama James y casi todos llaman Jim, pertenece a la tercera categoría.
Desde enero de 1991, cuando asumió por primera vez como el alcalde número 62 de esta ciudad industrial a orillas del río Raritan, Cahill ha ganado nueve elecciones consecutivas, ha gobernado durante tres décadas y media, ha sobrevivido a nueve presidentes de Estados Unidos y ha convertido a New Brunswick en una historia de transformación urbana que se cita en conferencias académicas y en los folletos de desarrollo económico de todo el noreste del país.
Y ahora, con 73 años y sus peticiones formalmente presentadas ante la junta electoral en marzo de 2026, se prepara para intentarlo una vez más.
El décimo mandato. Un número que en la historia municipal de Nueva Jersey no tiene precedente cercano, y que en New Brunswick genera reacciones tan diversas como la propia ciudad: admiración en unos, lealtad inquebrantable en otros, y en algunos una pregunta que se formula, “Será momento de un cambio?”.

Cuando Cahill asumió el poder en enero de 1991, la ciudad todavía cargaba el desgaste de décadas de crisis industrial, criminalidad creciente y edificios vacíos. Más de tres décadas después, New Brunswick se promociona como un corredor de salud, educación, tecnología e innovación que ha atraído más de siete mil millones de dólares en inversión acumulada, que alberga dos de los hospitales universitarios más importantes del estado, que tiene a Rutgers University como ancla académica y que verá inaugurar en 2027 o 2028 el campus de Nokia Bell Labs, uno de los centros de investigación tecnológica más prestigiosos del mundo.
Entre esas dos ciudades hay 35 años de gobierno ininterrumpido de un mismo hombre.
"Mucha gente en el mundo de los funcionarios y la política le dice a la gente lo que quiere escuchar. Pero para mí, lo más importante es asegurarse de representar lo que la gente quiere. Y la manera de lograrlo es escucharlos”, afirmó en entrevista con Quadratín Hispano.
La reducción del 50 por ciento en la criminalidad durante sus primeros años en el cargo, lograda a través de una política de policía comunitaria que convirtió a los vecindarios en socios activos de la seguridad pública, es quizás el logro que los residentes citan con más frecuencia.
Y aunque la ciudad experimentó un repunte de la violencia durante y después de la pandemia, Cahill afirma haber revertido. "En los últimos dos años hemos visto una reducción del 40 por ciento en la criminalidad en toda la ciudad", señaló, atribuyendo esa caída precisamente a las redes de confianza comunitaria construidas durante décadas.
En materia educativa, cada nueva industria que llegó a la ciudad generó su propia escuela especializada. El Health Sciences Technology High School para el sector sanitario, el programa P-TECH para ciencias y tecnología, el currículo de artes culinarias para la industria gastronómica.
"A medida que creamos nuevos empleos en ciertos sectores, la administración escolar introduce un nuevo currículo para preparar a nuestros jóvenes para que sean la fuerza laboral que asuma esos empleos," explicó.
Más del 54 por ciento de los residentes de New Brunswick se identifican como hispanos o latinos, con una presencia predominante de familias centroamericanas que convierte a esta ciudad en una de las comunidades latinas más densas de Nueva Jersey.
“New Brunswick siempre ha sido una ciudad de inmigrantes”, dijo. “La ola más reciente simplemente es latina”.
En su conversación con este periódico, Cahill apeló a su propia historia para explicar por qué la experiencia inmigrante no le es ajena.
Sus ancestros irlandeses llegaron a esta región en la década de 1850 y enfrentaron los carteles que rezaban Irishneed not apply. "Por eso estamos impulsados a asegurarnos de ser una comunidad acogedora," dijo, "para que la gente no tenga que vivir lo que vivieron mis antepasados”, dijo.

"No importa quién seas ni qué idioma hables, tratamos de ser muy receptivos para asegurarnos de que todos los que viven en la ciudad de New Brunswick tengan la oportunidad de sentirse y estar protegidos”, aseguró el mandatario.
Cahill también habló del papel económico de la comunidad latina con una admiración, al referirse al corredor de French Street, afirmó que los restaurantes y negocios latinos "realmente han transformado esa comunidad comercial en algo espectacular, ha sido un motor económico para la ciudad”.
Ahora, mientras se prepara para otra campaña electoral, Cahill insiste en que todavía queda trabajo por hacer: más vivienda, más empleos, más tecnología, más programas educativos y una ciudad que, según él, siga creciendo sin dejar atrás a quienes han vivido allí durante generaciones.
"Continuaremos siendo un lugar que acoge a las personas, y queremos asegurarnos de que todos los que viven aquí se sientan orgullosos de llamar a New Brunswick su hogar”, concluyó Jim.




