Analiza filósofa de Princeton la desaparición forzada en México
JERSEY CITY, Nueva Jersey, EU, 3 de marzo de 2026.- María Bacilio, filósofa, escritora y asociada posdoctoral de investigación en el Programa de Estudios Latinoamericanos (PLAS) de la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey, presentó una investigación sobre la desaparición forzada en México en la que analiza lo que denomina el “aparato de desaparición forzada” y propone una respuesta conceptual: la “justicia anárquica”.
Su trabajo, desarrollado tras más de cuatro años de investigación documental y de campo, incluye entrevistas con dos generaciones de madres de personas desaparecidas, las doñas de los años 70 y las actuales buscadoras, además de revisión de archivos y acompañamiento en búsquedas.
“Mi padre fue encarcelado y torturado por el Ejército mexicano. Si él sobrevivió fue porque hubo alguien detrás de él, y esa persona fue mi madre”, explicó Bacilio, revelando un vínculo personal con el tema.
La filósofa sostiene que en México opera una estructura político-jurídica que definió, retomando a Mario Vargas Llosa, como una “dictadura blanda”, donde “la dictadura se esconde a plena vista” al combinar elementos democráticos y autoritarios. “No es posible concebir una justicia transicional en este país mientras no se desmantele esa topología político-jurídica”, afirmó.

Madres en una búsqueda infinita
Bacilio destacó que las primeras madres organizadas en los años setenta impulsaron el movimiento de derechos humanos bajo el lema: “Se los llevaron vivos, los queremos vivos”. Recordó además que Rosario Ibarra, madre de un desaparecido, fue la primera mujer candidata a la presidencia en México.
En contraste, señaló que las actuales buscadoras enfrentan un contexto plagado de bajas, con más de 130 mil desapariciones registradas desde el año 2000. Estas mujeres realizan búsquedas en fosas clandestinas y sitios de exterminio ante la ausencia de respuestas institucionales.
Como respuesta conceptual y política, Bacilio planteó la “justicia anárquica”, que definió como una justicia “motivada por dos pasiones: amor y rabia”, que no depende del Estado ni de estructuras jerárquicas.

“La justicia anárquica significa remover al desaparecido de los umbrales dialécticos que lo deshumanizan”, explicó.
La académica concluyó señalando que “México es el país más peligroso del mundo, pese a no estar en una guerra formal”, y sostuvo que la acción colectiva de las madres representa una forma de resistencia que cuestiona los límites del orden jurídico tradicional.


