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NEW BRUNSWICK, Nueva Jersey, EE. UU., 23 de marzo de 2026.- Para muchas familias latinas en Nueva Jersey, el sistema legal sigue siendo un territorio desconocido. Testamentos, herencias y procesos judiciales son conceptos que, en momentos críticos, han ocasionado problemas económicos y conflictos familiares que, con una debida asesoría, se podrían evitar.
“El 60 por ciento de los hispanos no tienen testamento”, informó Claribel Cortés, jueza de testamentos en Middlesex County, en entrevista con Quadratín Hispano.
La oficina del juez de testamentos se encarga de verificar y validar los testamentos después de que una persona fallece y emite las certificaciones legales que permiten a la familia vender una propiedad, transferir fondos o tomar decisiones sobre un negocio.
Sin esos documentos, todo se paraliza. Y si no hay testamento, la ley de Nueva Jersey decide por la familia, independientemente de cuál hubiera sido la voluntad del fallecido, lo que afecta directamente el rumbo que tomarán los familiares y las personas cercanas.
Cortés recuerda el caso de un hombre con cuatro negocios, hijos de dos matrimonios y ningún testamento. Lleva más de un año en disputa legal.
“El dinero no se ha movido. Los negocios están sufriendo porque nadie puede tomar decisiones”, describe.
La familia está en la corte superior, camino a un juicio. Lo que pudo haberse evitado con un documento ahora es una herida abierta.
Esta realidad es especialmente grave en comunidades inmigrantes y latinas, donde los temas legales generan desconfianza, distancia o, simplemente, desconocimiento.
Por ello, Cortés lleva seminarios educativos directamente a las comunidades del condado: New Brunswick, North Brunswick, Woodbridge y Monroe. Los imparte en inglés y en español.
“Vamos a la comunidad para que puedan entender y prepararse mejor”, explica la jueza, nacida en Nueva Jersey y criada en parte en República Dominicana.
Dentro de la oficina, los cambios que implementó apuntan en la misma dirección.
Bajo su administración, la jueza creó salas de entrevistas privadas para que las familias pudieran hablar sin ser escuchadas por todos, algo que no existía antes.
Implementó un sistema de citas en línea para evitar esperas de dos o tres horas. Abrió oficinas satélite en Woodbridge y Monroe para que los residentes del norte y del sur del condado no tuvieran que desplazarse hasta New Brunswick. Y su oficina fue la primera en el condado en incorporar inteligencia artificial: su página web ofrece asistencia con IA y, después de las 17 horas, cuando la oficina cierra, el sistema puede seguir respondiendo preguntas.
“Lo que yo quiero hacer es, primeramente, ayudarlos a hacer de este proceso lo más fácil y cómodo posible”, resume Cortés, “porque ya están pasando por un momento muy difícil”.




