Liberan bajo supervisión a escaladores del Empire State Building
NEW BRUNSWICK, Nueva Jersey, EU, 02 de julio de 2026.- Esther Gutiérrez hizo lo mismo que hace cada primero de mes: compró su boleto mensual de tren en la estación de New Brunswick antes de tomar el trayecto que la lleva hacia el norte. Esta vez pagó 222 dólares, seis más que en junio, el reflejo directo del aumento de tres por ciento que NJ Transit aplicó a partir del primero de julio en todo su sistema de trenes, autobuses y tren ligero.
"Me imagino que con todo lo que está caro, con todo lo que está subiendo, pues al igual también ellos tienen que subir", dijo Gutiérrez, quien viaja todos los días hacia el norte y aseguró que el alza sí golpea su presupuesto, aunque no le hace pensar en dejar el tren.
"Es bueno, porque en sí es rápido, uno ahorra mucho tiempo y sobre todo es seguro", explicó sobre su relación con el sistema pese al incremento.
Esa mezcla de resignación y pragmatismo se repite entre otros pasajeros hispanos que a diario usan la estación. Jorge Caballero, residente de North Brunswick desde hace tres años, no viaja con la misma frecuencia que Gutiérrez, una o dos veces al mes, generalmente para visitar Nueva York, pero notó un salto todavía más pronunciado en lo que pagó en su viaje más reciente.
"Estoy pagando prácticamente el doble de lo que pago normalmente", relató, aunque a diferencia de otros usuarios lo atribuyó menos al ajuste tarifario en sí y más al contexto del Mundial de fútbol.
"Creo que es un poco entendible por la situación ahorita del mundial, la parte del turismo que hay, mucha más gente", agregó, comparando el fenómeno con lo que ocurre en cualquier país que es sede de un evento deportivo de gran escala.

Entre las reacciones está la molestia por el costo adicional, pero también una aceptación de que el alza responde a factores que perciben como externos a la agencia, ya sea la inflación general o la presión que trae consigo el propio torneo.
Ninguno de los dos habló de buscar alternativas de transporte pese al incremento, y ambos coincidieron en que el servicio de tren les resulta, en términos generales, confiable.
El ajuste que sintieron se trata del segundo incremento anual consecutivo dentro de un plan que la agencia aprobó en 2024, luego de que ese año las tarifas subieran 15 por ciento de golpe, la primera alza en casi una década, y de que, desde entonces, se apliquen incrementos automáticos de tres por ciento cada primero de julio. Ya está aprobado un tercer ajuste igual para julio de 2027.
Detrás del mecanismo hay una agencia que enfrenta presión financiera: NJ Transit proyecta recaudar 980 millones de dólares por tarifas en el año fiscal que arrancó esta semana, cerca de 28 por ciento de un presupuesto operativo de tres mil 500 millones de dólares, en momentos en que la demanda de pasajeros se mantiene todavía por debajo de los niveles previos a la pandemia y en que el propio Mundial ha generado una afluencia a la estación MetLife menor a la que la agencia había proyectado, lo que abre un posible hueco presupuestario adicional.
Ese telón de fondo institucional explica, en parte, por qué usuarios como Gutiérrez perciben el aumento como algo casi inevitable más que como una decisión arbitraria de la agencia.
Sin embargo, no todos los pasajeros del sistema comparten esa lectura resignada. Un usuario habitual identificado como Adam Reich impulsa una petición para exigir que NJ Transit celebre audiencias públicas antes de aplicar cualquier alza, apoyado en una ley de 2018 que obliga a diez audiencias previas.
Su reclamo, sin embargo, no encontró eco entre los pasajeros hispanos consultados en New Brunswick, para quienes el aumento de unos cuantos dólares al mes pesa menos que la certeza de contar con un tren rápido y seguro para llegar al trabajo.




