Insta Rusia evacuar diplomáticos extranjeros de Kiev ante ataques
ROMA, Italia, 7 de mayo de 2026.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo un encuentro privado con el Papa León XIV en la Ciudad del Vaticano. La visita del jefe de la diplomacia estadounidense ocurre en un momento de distanciamiento marcado entre la Casa Blanca y la Santa Sede, derivado de los cuestionamientos públicos del presidente Donald Trump hacia el pontífice por su postura frente al conflicto bélico en Irán.
Durante la audiencia, que se extendió por espacio de 120 minutos, Rubio estuvo acompañado por una delegación reducida, en la que destacó la presencia de Sergio Gor, actual embajador estadounidense en la India. Además de conversar con el obispo de Roma, el secretario se entrevistó con el cardenal Pietro Parolin, quien se desempeña como secretario de Estado de la Santa Sede, para abordar asuntos técnicos de la agenda bilateral.
De acuerdo con el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, los funcionarios analizaron la situación actual en el Medio Oriente y diversos temas de interés mutuo en el Hemisferio Occidental. Pigott señaló que la reunión sirvió para resaltar el compromiso compartido en la promoción de la paz y la dignidad humana, calificando la relación entre ambas administraciones como sólida a pesar de las diferencias ideológicas recientes.
En la mesa de trabajo con el cardenal Parolin se revisaron las iniciativas humanitarias en curso dentro del continente americano y los mecanismos para alcanzar una paz duradera en territorio iraní. Asimismo, se discutieron estrategias para el avance de la libertad religiosa a nivel global, un tema prioritario para el diplomático estadounidense, quien es uno de los pocos católicos practicantes en ocupar el máximo cargo del Departamento de Estado.
Esta segunda visita de Rubio al Vaticano en menos de 12 meses intenta mitigar el impacto de las recientes declaraciones presidenciales. Un alto funcionario de la Santa Sede, bajo condición de anonimato, describió el panorama actual como una tensión retórica sin precedentes, aunque subrayó que para ambas partes es fundamental mantener una conversación de alta calidad para superar el conflicto teatral actual.




