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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 27 de abril de 2026.- El papa León XIV y la nueva arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, protagonizaron este lunes una reunión sin precedentes en el Palacio Apostólico, marcando un hito en las relaciones ecuménicas. Mullally, la primera mujer en encabezar la Iglesia de Inglaterra, fue recibida por el pontífice en un acto cargado de simbolismo que incluyó el intercambio de obsequios y una oración conjunta en una capilla del siglo XVII.
El encuentro representa un acercamiento significativo entre dos instituciones religiosas que permanecen separadas desde el año 1534, a raíz del cisma provocado por Enrique VIII.
Durante el diálogo privado, el líder de la Iglesia Católica reconoció los avances logrados en la unificación, aunque admitió la aparición de nuevos obstáculos en las décadas recientes.
"No debemos permitir que estos desafíos constantes nos impidan aprovechar todas las oportunidades posibles para proclamar juntos a Cristo al mundo", expresó el Papa.
Por su parte, Mullally elogió el firme discurso del pontífice contra el despotismo y los conflictos bélicos, mensaje que León XIV llevó recientemente a su gira por cuatro naciones de África y que ha generado tensiones con la administración del presidente Donald Trump en Estados Unidos.
La estancia de la arzobispa en Roma se produce tras su investidura en marzo pasado, un nombramiento que ha suscitado posturas divididas dentro de la comunidad anglicana global, especialmente en provincias conservadoras de Asia y África.
A pesar de las diferencias doctrinales persistentes, como la ordenación de mujeres o el celibato sacerdotal, ambos líderes subrayaron la importancia de la fraternidad y el servicio. Este acercamiento sucede a la visita de Estado realizada por el rey Carlos III en octubre, reforzando una etapa de cooperación que no se veía desde hace siglos entre la Santa Sede y la monarquía británica.




