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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 27 de abril de 2026.- El presidente de Líbano, Joseph Aoun, manifestó una postura firme respecto a las negociaciones directas que mantiene su gobierno con Israel para poner fin a las hostilidades.
El mandatario aseguró mediante un comunicado oficial que su administración no aceptará ninguna condición que resulte "humillante" para la soberanía del país, subrayando que el objetivo primordial es alcanzar un estado de paz basado en el modelo del acuerdo de armisticio de 1949. Aoun enfatizó que estas conversaciones son el camino necesario para detener el conflicto que ha afectado la estabilidad del territorio libanés.
La determinación del Ejecutivo ha profundizado las divisiones internas en el país, particularmente con el grupo Hezbolá. Mientras el presidente Aoun señaló directamente a la organización por haber arrastrado a la nación a una guerra que calificó como una "traición", el líder de dicha milicia, Naim Qassem, rechazó de forma categórica cualquier plan de acercamiento con las autoridades israelíes.
Qassem instó a los gobernantes a retroceder en lo que denominó un pecado grave, advirtiendo que la diplomacia directa no beneficiará al Líbano y solo incrementará la inestabilidad regional.
En el frente de batalla, el escenario se mantiene crítico debido a que el ejército de Israel inició bombardeos contra infraestructuras estratégicas en el valle de la Bekaa y diversos puntos del sur del Líbano. Estas acciones militares ocurren en medio de un alto el fuego que se estableció a principios de abril y complican el margen de maniobra de los negociadores.
El gobierno libanés busca consolidar un cese definitivo de la violencia en el país y otros foros internacionales, intentando equilibrar la presión de los ataques externos con la férrea oposición de las fuerzas armadas irregulares dentro de sus propias fronteras.




