Ratifican orden de captura de Evo Morales tras suspender juicio
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 12 de mayo de 2026.- La septuagésima edición del Festival de Eurovisión arranca esta semana en Viena con una tensión política sin precedentes que ha provocado la retirada de cinco naciones participantes.
España, integrante del grupo de los Big Five por su relevancia financiera, encabeza un boicot junto a Irlanda, Países Bajos, Eslovenia e Islandia en protesta por la inclusión de Israel en el certamen musical. El evento, que se desarrollará entre el 12 y el 16 de mayo, enfrenta críticas severas de diversos sectores artísticos que acusan a la organización de ignorar la crisis humanitaria en la Franja de Gaza.
La Unión Europea de Radiodifusión implementó medidas restrictivas para frenar posibles intentos de manipulación en los resultados, reduciendo el límite de votos por persona de 20 a 10. Esta decisión responde a señalamientos sobre una presunta campaña publicitaria pagada por una agencia gubernamental israelí para favorecer su candidatura.
Pese a la ausencia de los países inconformes, quienes no transmitirán la señal en sus territorios y han programado contenidos alternativos como documentales sobre Palestina, la capital austriaca espera recibir a miles de seguidores provenientes de más de 70 naciones.
Las manifestaciones de rechazo han escalado con el respaldo de figuras de la industria musical como Massive Attack, quienes acusan al festival de blanquear la situación en Oriente Medio. Mientras tanto, la ciudad de Viena se prepara para albergar a los 95 mil espectadores que adquirieron entradas para las nueve funciones programadas, lo que representa la asistencia presencial más alta registrada en años.
La final del sábado definirá si el despliegue escénico logra sobreponerse a la carga política que ha definido la antesala de esta edición, la cual sigue siendo seguida con atención desde diversos puntos de la Unión Americana y Europa.




