Alertan por riesgo de explosión del cadáver de la ballena Timmy
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 30 de mayo de 2026.- La organización ecologista Sea Shepherd denunció la muerte de 706 delfines durante tres cacerías tradicionales simultáneas desarrolladas en las Islas Feroe, un archipiélago autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca.
Esta cifra representa un golpe crítico para la fauna marina local, al equivaler a más de dos tercios de todos los mamíferos capturados en esa región del Atlántico Norte durante todo el año anterior, cuando los registros globales alcanzaron los mil ejemplares. Las incursiones de pesca ocurrieron en distintos puntos del territorio, concentrando la mayor afectación en la capital feroesa de Tórshavn, donde los pescadores locales liquidaron a 406 cetáceos en una sola jornada.
A partir de estas acciones en el litoral, se activó la tradicional práctica centenaria conocida como grindadráp o grind, la cual consiste en rodear a las manadas en mar abierto con embarcaciones para conducirlas de manera forzada hacia bahías de poca profundidad donde son sacrificadas. En el transcurso de las maniobras, las fuerzas de seguridad locales arrestaron a dos activistas de la ONG bajo el argumento de que estaban interfiriendo con las actividades de los lugareños.
Por su parte, la agrupación defensora desmintió las acusaciones, sosteniendo que sus colaboradores únicamente documentaban de forma visual los hechos y advirtió que ambos enfrentan posibles procesos de deportación del territorio europeo.
Paralelamente a las detenciones, el despliegue del operativo avivó la controversia global debido a la extrema crueldad reportada en las capturas, ya que los participantes sufrieron un desabasto de lanzas espinales obligatorias y prolongaron la agonía de los especímenes usando exclusivamente cuchillos.
Por esta razón, mientras el gobierno insular defiende la legalidad de esta distribución alimentaria no comercial en su patrimonio, diversas agrupaciones internacionales cuestionan el sufrimiento de estas especies dotadas de alta complejidad social en Estados Unidos, Europa y el resto del mundo, donde se presiona para abolir dicha costumbre de manera definitiva.




